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VOLVER – Sobre mi vuelta y mis procesos mentales

PARTE 1: COMPRENDER EL CAMINO

Estoy lejana. Casi prefiero no ver a nadie para que no sientan esa distancia infranqueable que hay ente nosotros. Para no perderlos. La distancia física y la del alma son inversamente proporcionales en este momento. Pongo todo mi esfuerzo por saltar el río, por construir el puente, pero no soy albañil ni arquitecta, ni una buena saltadora.

volver de un viaje largo
La que no pregunta, la que recibe, la que reprocha pero perdona. Catalina.

Me preguntan cosas que no sé responder y a veces no quiero, ya las conté, ya no quiero repetir. A veces me siento tentada en grabar respuestas y ponerme a trabajar mientras las escuchan. Me siento tentada. Y eso me hace sentir mala. Pero no es de mala, es de confusa, de lejana, de triste. Quiero que me cuenten sus cosas pero a ellos les parece que no hay mucho que contar, que todo sigue igual. Quiero el chusmerío, los detalles, las sonrisas y las lágrimas. Y sino quiero esos momentos de estrellas donde no hablás de las cosas mundanas. Esos donde entrás en un delirio casi cósmico porque sabés que sólo importa el presente con esa otra persona ya que es tan pasajera como vos en su vida. Quiero sentirme cerca.

Volver no es volver. Confuso. Intento de nuevo. Se va una y vuelve otra. Frase quemada de tanto uso. No sé cómo decirlo. Es como si tomaras prestada la vida de otra persona que se llama y luce  igual a vos. También sus amores, sus amistades, su familia. Pero no sos ella. No sabés reaccionar como ella ni tenés la palabra justa. Y estás más llena de silencios que de aciertos. Poco a poco se van dando cuenta. Tu silencio clama entendimiento, pero nadie lo escucha: carece de sonido.

Y entre todo eso apareció una voz, una amiga, que me dijo “te siento lejana y no sé qué hacer para salvarnos”. Cuando la distancia física y la del alma son inversamente proporcionales en algún momento se terminan haciendo iguales. Se convierten ambas en lejanía, en adiós y no en hasta pronto. Ella me tendió una mano. Cambiar sin alejar a la otra persona no es fácil. Sin sentir que tenés que alejarte tampoco. El pasado es sólo una historia que nos contamos. ¿Quiénes éramos? Ya no recuerdo.

Cada día hay que replantearse todo de nuevo, pero perdí la práctica porque en viaje las cosas son aún más pasajeras. Aquello que para ellos parece crucial para mí carece de sentido porque todo es pasajero, ahora creo que al menos eso entiendo. Sólo estamos aquí brevemente. Y mientras esté aquí quiero confiar en mí y en vos. Disfrutar. Aquí es donde estoy ahora. Esto es lo que soy. Vos verás. Anduve tan deprisa… ahora que viajo voy lento. Pero ellos siguen de prisa y yo quiero seguir lento. Algunos me dicen que estoy lejana, que todo cambió, pero ahora, escribiendo, me doy cuenta que soy la misma en esencia y que todos estamos en el mismo punto: intentando comprender el camino.

 PARTE 2: DONDE VA EL CUERPO NO SIEMPRE VA EL ALMA

A veces el cuerpo aterriza en un lugar pero el alma tarda décadas en llegar.

No me acostumbro a la lentitud de mi ciudad. Quizás es porque es mía, o porque yo soy de ella. Estoy suspendida en el tiempo, en un universo sin historias, donde todos viven el mismo día una y otra vez. Me siento espectador. Miro todo desde afuera, intentando entender el mecanismo que produjo esto para poder volver el mundo a la normalidad. Al menos el mío.

Me gustaría mostrarles a todos que increíble que es la vida cuando cada día es distinto. No encuentro sentido a vivir el mismo una y otra vez hasta que memorizas cada paso que das.

De alguna forma extraña me pasa que me dejo ser yo en viaje, y me descubro. Y no sé hasta qué punto no le pasa lo mismo a todos. La vida nómade que dejamos de lado hace cientos de años era sana. Uno nunca tenía más de lo necesario y siempre debía afrontar los miedos más básicos de frente, no como cuando estás asentado. De alguna forma creo que enfrentamos más lo cotidiano en viaje que en la quietud. Lo cotidiano está en todas partes, pero cuando sos nómade tenés todo más presente, más en el ahora. Tenés menos tiempo para distraerte del mundo y de vos mismo, menos excusas. Lo ordinario está en el detalle y en el presente. Realmente es asombroso encontrarse y encontrar el mundo en lo ordinario. Hacerlo dentro de una rutina no natural, impuesta, es un reto difícil.

Mi energía anda flaqueando acá pero los mensajes y las charlas me la levantan y me hacen poner las pilas de nuevo. Es un ida y vuelta creo. Cada vez que flaqueo me llega un mail lindo o una amiga me llama así como otros dicen que cuando flaquean les llega un post que los levanta. Lo que uno da vuelve después de todo, no importa a quien lo dé, al viento, al mundo. Cuando uno hace de lo que le gusta su profesión, se transforma muchas veces en dar por dar. Se me ocurre que los médicos, entre otros, deben comprender esto y tenerlo muy interiorizado. Es cansador, gratificante y muchos lo agradecen ya sea con palabras o silencios.

volver de un viaje largo procesos mentales
Mi vieja yo en mi Buenos Aires querido.

PARTE 3: PROCESOS INTERNOS

Un amigo israelita volvió a su país  luego de dos años viajando lento por Latinoamérica. Los primeros dos meses no quiso salir de su casa ni responder llamadas telefónicas o ver a sus amigos. Me preocupé y le pregunté si estaba deprimido. Me dijo que no. Intentó explicarme lo que le sucedía pero, en algún punto, había una barrera idiomática o más bien vivencial. No pude comprenderlo. Lo apoyé, le hablé, lo acompañé pero aún seguía pensando que quizás estaba atravesando algún tipo de depresión. Me pasó lo mismo y de igual forma tengo una imposibilidad lingüística para poder explicarme. Quizás sea que es difícil de entenderlo incluso para mí.

No sé si le pasa a todos los que viajaron por un largo tiempo pero sí estoy segura de que a muchos de ellos.  Tu cuerpo vuelve pero el resto de vos lo hace de a pedacitos con el pasar del tiempo. Vuelve lento. Vuelve cambiado. Aún me queda la duda de si vuelve del todo.

Volver me resulta más difícil que irme. Necesité aislamiento para poder interiorizar todo lo que pasó en viaje. Para poder entender quién soy ahora, qué cambió y que quiero conservar. Es como si fuera una pieza de rompecabezas que mutó de forma mientras su entorno quedó igual. Ahora tengo que ver si quiero volver a adaptarme a mi lugar de siempre, si prefiero buscar un hueco en el que encaje o si puedo buscar una alternativa intermedia.

La solitud es necesaria para poder verse y también para poder ver el viejo hogar con nuevos ojos, sin juzgar. Una mermelada fue a parar a mi despensa y lo primero que atiné a decir fue: “¿Para qué compraste esto? No alimenta, te hace mal a los dientes, al cuerpo…”.

A ese desentendimiento de lo que antes era corriente se le sumaron otros: “¿Para qué compras sándwiches si es más barato hacerlos? ¿Por qué no le ponés agua al detergente? No le dejes la canilla abierta a la gata porque se desperdicia agua potable, no importa si no la pagamos. Creo que no quiero internet en el celular porque es un lujo innecesario y prefiero poder tener tiempo en vez de gastar en esas cosas. Si son sólo 20 cuadras, las camino. Si te duelen los pies, ¿Por qué no usas chatitas o zapatillas? Pero si querés usar tacos a pesar del dolor ¿por qué te quejás si estás haciendo lo que querés?”.

Y frente a toda la confusión vino la comodidad física de estar en casa. Ahí me agarró miedo. Al principio no sabía a qué pero de a poco me di cuenta que temía retroceder y volver a ser la de antes, que se me pegara la forma de ser y hacer las cosas de Buenos Aires. Justo a tiempo alguien me dijo que intentara no juzgar, porque la realidad de los demás es diferente. Tan cierto. Pero también, mientras acepto la vida en la ciudad y sus aires particulares, debo tener muy presente qué quiero conservar de la persona que volvió.

Mi viaje nació como una búsqueda y en él encontré nuevas formas de pensar, hacer y ver. Quiero identificarlas bien para que no se vayan volando. Sé que suena confuso. Imaginate que se te pegó un modismo que no te gustaba (como el “che boluda” por ejemplo), te fuiste de viaje y lograste dejar de utilizarlo pero al volver te das cuenta que si no ponés mucho cuidado se te va a volver a pegar ya que todo el mundo lo usa. A eso me refiero. A esa fragilidad que tienen las cosas que aprendiste hace poco. No está en mí decidir si ese modismo está “mal o bien” porque sería subjetivo pero sí descartarlo si no  me hace bien o no va con lo que soy.

 Mi lista de procesos internos para volver:

  • Identificar mis cambios, cuáles se van a quedar y cuáles puedo ceder
  • Identificar los roces con la vida pasada y ver cómo mediar entre ellos
  • Observar mi gente y mis espacios en la ciudad
  • No juzgar, aceptar, amar
  • Identificar mis nuevos miedos y metas, trabajar sobre ellos
  • Identificar los miedos ajenos y no dejar que me afecten cuando los proyecten
  • Descansar y disfrutar aquello que extrañaba
  • Dar gracias por los lujos simples como tener un colchón y agua caliente
  • Hacer, soñar y nunca parar de hacer en pos de ello

Finalmente comienzo a vivir mi vuelta mientras planeo mi próxima ida. Pero creo que esta vez será distinta: me iré a medias, así como vuelvo a medias. Siento que al viajar, no de turista sino de esta otra forma, vas dejando partecitas tuyas en cada lugar y, al mismo tiempo, portás un poco de esa otra parte del mundo que tocaron tus pies. ¿Será que nos hacemos más ciudadanos del mundo? ¿Será que nos sacamos las fronteras? 

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Mi mamá me envió ésta bendición irlandesa antes de irme y un día después encontré el cartelito en venta. Ya hay bendiciones para los que se van. Hace falta una para los que vuelven.
Meses más tarde descubrí que mi estado anímico tenía un nombre y estaba relacionado al choque cultural que ejercía mi propia cultura a razón del cambio interno y en mis costumbres que generé estando de viaje. Les cuento más en Qué es la Depresión Post Viaje + Tips para transitarla.

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18 comments

  1. Guada… te entendemos en cada palabra y coincidimos totalmente en que volver es muchìsimo màs difìcil que irse! Sólo quienes experimentaron lo mismo que vos van a poder comprenderte. Desde que nacemos, nos vamos «moldeando» de acuerdo a lo que tenemos a nuestro alrededor. Cuando nos vamos, eso cambia, por lo que nuestro interior va tomando cosas de todo lo que le rodea. Quizás no nos damos cuenta en el momento, pero al volver no se pueden ocultar esas diferencias. Y es como vos decís, lo que más nos impactó fue que derrochen recursos… ya sea plata (en mayor o menor escala, como la de los sanguches, por ejemplo), agua, tiempo libre, etc.
    Nos dan muchìsimas ganas de que todos nuestros amigos y familiares se vayan de viaje al menos por un año, para que puedan comprendernos sin tener que hablar.
    En fin, ddisfrutá mucho la vuelta, que también es parte del viaje. Abrazo desde Taipei!

    • Daniiii!!!!! Quizás es tonto pero siempre que me dejás un mensaje me sorprendo. 🙂 De acuerdo con todo lo que me decís, es increíble encontrar personas que lo comprendan porque lo vivieron. Y cuando uno se va a Asia todo es muy distinto, por ende mayor el cambio si uno no se cierra. Que disfruten mucho mucho este nuevo año de viajes y ojalá nos crucemos de nuevo con más tiempo por algún otro rincón. Abrazote para vos y Jota!!!!

  2. Chee, que me encanta leerte!
    Mas cuando contas los viajes de tu cabeza…
    Yo pienso que luego de viajar, y de verdad..uno cambia. Luego, siendo distinto, uno nunca mas vuelve. Uno ya no es parte de un unico lugar.
    Ojala recibas toooda la buena onda!
    Abrazo!

  3. Como vos decís: No juzgar, aceptar, amar. Cada uno vive su proceso espiritual, a algunos no le toca en esta vida, a otros, como vos, les toca profundizar mas como lo estas haciendo. Estas en proceso, estas atenta a vos, eso es muy valioso, a veces se siente doloroso, pero no, es hermoso, estas viva. Cuando aceptamos que los demás están en otro proceso, la convivencia con los que dejamos se hace mas fácil, ya que los dejamos de mirar con ojos que juzgan, nos sentimos menos mal, y lo que tenemos para darles a partir desde ese momento es solo amor.
    Tanto como ellos y vos tienen que aceptar que las cosas no son como antes, es algo nuevo, diferente, mas o menos especial. Es momento de viajar por dentro tuyo y abrir las puertas a nuevas personas con las que puedas conectarte mas.
    Hay viajeros que vuelven sin grande cambios a su vida normal, hay otros que cambian mucho. Pero, tambien, hay mucha gente que no viajo por el mundo, pero si por su interior. Viajando aprendimos que no hay que dar la vuelta al mundo para ser una persona conectada con el mundo, y eso esta bueno, porque sabemos que estemos donde estemos, en nuestro pais o en cualquier lado, siempre vamos a encontrar con quien conectarnos, solo hay que levantar la vista y concentrarnos en el ahora.
    un beso enorme linda!

    • Hola Lau! Estoy en medio de ese proceso. Hay que aceptar y amar, como vos decís. No hay que dar la vuelta al mundo… pero que lindo es conectar mientras se da la vuelta al mundo! jajaja, no pude evitarlo. Un beso enorme enormus y espero conocerte en Baires!!!!

  4. Esto ya lo hablamos y sabes que te entiendo y lo pase. A veces creo que lo sigo pasando. Me diste una idea para post, si la ejecuto enlazo la nota 🙂

    • jajaja Soy tu musa!!!!! 😛 Nunca me enlazaron un enlace, eah!!!! Me puse a bailar «Um sonho a dois». Te veo en un ratito linda y me contás. Sé que vos comprendes! Besiños!!!!!!

  5. Sos toda una Musa, marche con una Quilmes para la mesa 4!!!
    Cuando viaja se va entero, como bien decis y vuelve de a pedazos, habría que agregarle a la gente un dígito verificador para chequear que en el trasnporte de regreso las partes estén completas y puedan volver a ensamblarse, aunque sería aburrido llegar igual a que cuando te fuiste.
    Lo que más me gustó del post es que conocí a Catalina y por fin ahora caigo de por qué el nombre del blog!! ja ja. Chapi, te mando un beso y podríamos divagar horas sobre procesos de tiempos y hasta de vidas paralelas y segundas dimensiones, ponele cachaça y un buen zamba y good chow!!

    • Wal una vez más stand up! Por favor más comentarios como este. 😛 Me desayuné una sonrisa. Catalina no se sube a los autos pero destruye muebles, igual se caerían bien. Menos mal que no me dijiste Cata como muchos hacen. Ya divagaremos en familia sobre dimensiones paralelas, desmembramientos virtuales y viajes con algo más rico que una Quilmes. 😛

  6. Que identificado me siento, justo estaba pensando en escribir un post sobre la vuelta. Creo que todavía es muy pronto. Volví hace 15 días. Volví, pero no volví, que se yo, no entiendo mucho. Imaginate que todavía no entiendo que carajo es Whatsapp!!! Todo me parece tan complejo y superfluo a la vez. Es como si me hubiese acostumbrado a que las cosas más simples de la vida sean las más profundas, mientras las más enroscadas me parecen una bobada. El tiempo! Cómo la gente gasta tanto tiempo?? Como dice Pepe Mujica, nadie se da cuento que las cosas no se compran con dinero, sino con el tiempo de tu vida que tuviste que entregar para ganar ese dinero.
    Creo que si nos juntamos, hacemos una tremenda catarsis… ja! En fin, como te decia, volvió mi cuerpo, pero un pedacito de mi alma sigue haciendo dedo en algún lugar de sudamerica, otro pedacito esta charlando con algún viejo en Colombia y otro jugando con las tortugas en Ecuador. Que se yo, voy a tratar de reunirlos a todos en Buenos Aires, aunque lo veo difícil.

    Igual, uno no puede irse sin antes haber vuelto y esa nueva ida no será igual que la anterior.
    Así que brindo por muchas idas y venidas más!
    Te mando un abrazo grande!

    • Eah!!! Por muchas idas y venidas más!!!! Y muchos pedacitos nuestros en cada rincón. 😛 Ya pasé de la etapa de estar «afectada» a «vivir en mi nube cósmica» de nuevo. Jajaja. Fue. Tomalo como un viaje a un lugar al que ya habías ido. A mi me funciona. Y como un viaje temporal. Esa es la mejor parte. A planear la próxima aventura! Abrazo enorme y energía para el proceso «de vuelta en casa»!!!

  7. Fatima Henriquez

    Hola !! esta publicación era lo que me hacia falta para darme cuenta que es normal lo que a uno le pasa cuando regresa de viaje , hace 4 meses regrese de Egipto y me sentía tan extraña que pensé en visitar a un Psicologo , pero no fue necesario , gracias a los blog , en especial este y el de Maru – Bitácora Viajera.
    Su forma de narrar lo que les pasa, lo que piensan , es como si leyeran mis pensamientos, me siento muy identificada.

    Gracias por existir , por viajar y nunca dejen de escribir.

    Saludos desde Honduras.

    • Hola Fatima!!!! Que lindo que te sirva lo que escribimos! Le pongo mucho esfuerzo y a veces hasta me da un poco de vergüenza pero siempre pienso que quizás hay otros que pasan por lo mismo y no lo cuentan. Esta es mi forma de dar apoyo, decir que no están solos. 🙂 Abrazos viajeros!!!! (no puedo creer que me escribís desde Honduras aún!)

  8. Hola!!! Respecto a tu pregunta si alguna vez se vuelve entera, yo te diria que NO… yo volvi hace 5 años de un viaje de solo 5 meses por Nueva Zelanda y TODOS, absolutamente TODOS los dias tengo recuerdos, nostalgias, anecdotas y etc de ese viaje. Siempre hay alguna situacion cotidiana de mi actual rutina en la que digo «En Nueva Zelanda…. [tal o cual cosa]».
    Pero bueno, me costo y mucho volver del todo (o casi todo). Soy otra Lau diferente a la que se fue, con mas vivencias, con la cabeza mas «abierta», mas cuidadosa con el medio ambiente (enseñanaza neocelandesa), mas tolerante con las diferencias culturales.
    Y Nueva Zelanda siempre va a tener un lugarcito en mi corazón 🙂
    Saludos y exitos 😀

    • Que lindo Lau!!!!!! 🙂 No importa el tiempo que nos fuimos sino lo que vivimos en él. Te enamoraste de NZ y la experiencia. A mí me pasa lo mismo con Indonesia y China. Creo que siempre seguirás recordándolo de esa forma, y que lindo hacerlo. Cariños!!!!

  9. Hola a todo viajero o futuro viajero que lea esto y a ti, Guadalupe (:

    Del 1° de julio al 1° de septiembre de este año hice mi primer viaje sola, a Francia. Obtuve una beca en mi escuela para hacer prácticas, y si bien yo estaba muy deseosa desde muchos años antes de conocer ese paìs, al inicio de mi viaje no me sentí del todo adaptada. Todo era diferente. Ya a la mitad de mi estancia allá, me sentí como en casa y cada vez menos quería regresar. A eso, añade que conocí a un amor de mi vida…

    Me deprimió aterrizar en México y no encontrarme en mi propio país, mi ciudad… Ni siquiera en mi propia cama! Aún a dos meses de llegar (por que justo como describes tú y los demás que han comentado este post, no siento que haya regresado enteramente. Incluso cuando amigos o familiares me preguntan: cuándo regresaste? les respondo que LLEGUÉ el 1° de septiembre, por que no he regresado).

    Mi «principal razón» por la que tomé ese avión de Francia a México, era continuar en la universidad para terminarla y regresarme a estudiar maestría a Europa, pero actualmente mi escuela está en huelga, hemos perdido el semestre y mi mente.y mi corazón sólo dicen Francia (y el nombre de Él, quien se quedó mi corazón del otro lado del Atlántico) en todo momento.

    Para suerte mía, mi mejor amiga tuvo una experiencia parecida a la mía, también este verano, sólo que ella viajó a NY y se enamoró de un portugués. Digo que tengo suerte por que ella entiende mi sentir de no haber vuelto entera y además de un amor lejano…

    Para mayor suerte de ambas, encuentro ahora tu blog y en específico este post, que sirve como una especie de terapia y bálsamo al alma de saber que no somos las únicas que vivimos esto.

    Si alguna vez vienen a México y poseen historias similares, me encantaría compartirlas y acmpañarnos aunque sea un poquito en este sentir!

    Abrazos y saludos viajeros desde el lugar al que nunca regreso: la Ciudad de México

    • Hola Mar!!! Con lo que cuentas me llega la intensidad con la que vives la vuelta. Algo que te dan los años es el saber que todo pasa y la paciencia porque nada es permanente, ni siquiera los malestares. Hay que transitarlos pero intentando no sufrirlos por demás. Sé que es difícil y somos unos cuantos los que pasamos por este momento así que no estás sola en el sentimiento. Y mientras más viajas más se divide el alma, más estás en todos lados y en ninguno. Es un proceso interno fuerte la vuelta con su re-asimilación de la cultura. De a poco irá lográndose. Y quién dice, quizás la maestría sea en Francia. 🙂 Un beso grande y claro que pasaré por México! Quizás en estos próximos dos años. Así que puede que nos veamos por allí y compartamos una tarde.

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