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Viaje largo en bicicleta sin entrenamiento – Mi experiencia

Mis primeros días en ruta por África Occidental

Comencé el viaje en bicicleta en Liberia y recorrí tres países haciendo zigzag por rutas asfaltadas y caminos de tierra y rocas. El día que menos kilómetros hice fueron 30 y el máximo del primer mes fueron 70. Pero, ¿Los kilómetros importan?

Había salido con la expectativa de hacer 120 kilómetros como mínimo por día, sobre todo en asfalto. Realmente cuántos no me importaba mucho pero sí el tiempo que pasara sin bañarme. No podía aislarme porque ser una mujer sola en bicicleta en África ya era peligroso en sí y no podía prescindir de la ayuda constante de la gente para evitar robos o agresiones. ¡Y cuantas veces estuve en alerta roja! Debía acampar en aldeas y no encontraba la forma de bañarme sin miradas curiosas.

Viajar en bicicleta

La realidad fue que nunca hice más de 70 kilómetros. Por más que me levantara a las 6 de la mañana, a las 14 tenía que dejar de pedalear por el calor y la poca sombra del camino. El peso en mi bici era mucho y las cuestas empinadas, por lo que debía subirlas a pie. Además, los caminos parecían cada día ponerse peor, con barro, rocas y enormes charcos. Peor o mejor, depende quién lo juzgue. Hacía menos recorrido, pero también eran los caminos más gratificantes al final del día.

¿El inicio? El vídeo de mis primeras pedaleadas lo dice todo. No había practicado ni una cuadra antes de tomarme el vuelo a Liberia. Y, créeme, pedalear una bicicleta con alforjas y peso no es lo mismo que una sin. La primera hora de asfalto me caí cinco veces, pero me ayudaron a levantarme. La primera vez en tierra me caí tres veces, pero tampoco me hice daño. Luego, cuando la novedad pasó, dejé de caerme. Aprendí cuándo debía frenar y pasar a pie, cuándo era mejor realizar la bajada sin frenos y cuándo con. Todos nos caemos al principio. Los que no se caen es porque se cayeron antes.

¿Y los músculos? Por más que entrené unos meses, el gimnasio y spinning no es lo mismo. Cada día estiraba un poco antes y después de subirme a la bici. Tenía semanas que no me dolía nada y otras que mis manos y brazos no podían seguir después de siete u ocho horas. Cada uno tiene un cuerpo diferente, con diferentes límites y fortalezas. Lo importante es respetarlos e ir de a poco subiendo el límite.

Si me preguntas, creo que es algo que cualquiera puede hacer. Si me hablas de entrenamiento, aprender alimentación específica e hidratación, te diría que son cosas importantes pero que en ese momento no tenía idea de nada de eso. E incluso lo que sí sabía no me daban ganas de ponerlo en práctica casi nunca. Sobreviví y feliz. El viaje no fue duro por la bicicleta sino porque me preguntaba si tenía ganas de estar en ese lugar en ese momento específico. La bicicleta ayudó a que siguiera, en parte por ser una novedad y porque su paso lento hace que transcurras un día luego del otro. Nada de pasados y futuros.

La que te juega en contra o a favor es la cabeza. Al cuerpo, con paciencia lo vas entrenando y acostumbrando. Nadie nace para recorrer el mundo en bici y muchos son los que lo hacen. A veces incluso los que menos uno se espera que lo hagan. Como yo.

¿Consejos? Te cuento debajo algunos básicos para que sepas qué investigar.Pero primero un texto de Nati Bainotti, una ciclista argentina que hizo varios países durante varios años en bici, sobre los pros y cons de elegir este medio de transporte.

Viajar en bicicleta en Africa

Por qué en bicicleta por Nati Bainoti

Mi primer viaje en bici fue para la Navidad de 2012 y ese viaje, que para mí no iba a ser más que una escapada de las tantas que hacía en ese momento a la montaña, fue un antes y un después: fue el que me mostró que el vehículo condiciona tu mirada, tus días y la forma en la que te relacionás con lo que te rodea. Después de ese viaje de apenas cinco días -porque para que un viaje te cambie a veces no se necesita tanto- decidí que necesitaba hacer un viaje más largo. Ecuador fue el lugar, donde pedaleé durante ocho meses. Después de ese viaje le siguió Colombia y Argentina y puedo decir que la bici es mi medio de viaje favorito. Las razones son muchas:
  • la sensación de libertad: sentís que fluís, que volás
  • deja de importar el destino, porque el camino se transforma en el destino en sí: el viaje es cada día, los paisajes a través de los cuales pedaleás, la gente con la que conversás, los lugares donde dormís. A dónde llegás es un simple adorno y, además, el fin del viaje.
  • debido a lo anterior y a la lentitud que caracteriza a la bici comparada con otros vehículos, compartís con gente con quienes de otra forma difícilmente tendrías la oportunidad de compartir, como todas las familias indígenas que me abrieron las puertas de su casa durante mi viaje por Ecuador
  • estás en pleno contacto con la naturaleza
  • todos tus sentidos están alertas: sentís el viento en la cara, el sol en la piel, el cansancio en las piernas. 
  • te conecta con algo profundo adentro tuyo
  • y por eso mismo, te volvés consciente de todo lo que te rodea y de cada kilómetro que recorrés
  • sabés que llegás porque tu cuerpo, tu mente y tus ganas te llevaron, lo que te llena de felicidad, orgullo y satisfacción. Hacer pasos de montaña a 4000 msnm supone una alegría y una consciencia muy diferente que llegar ahí en auto o en bus: vos pedaleaste cada kilómetro.
  • podés parar dónde tengas ganas: no necesitás grandes banquinas para dejar la bici y sacar fotos o sentarte a comer y mirar durante una hora ese volcán que, qué pena, los que pasan en bus solo pueden ver por la ventanilla y de pasada.
  • hacés deporte, un hábito que, por lo menos a mí, me cuesta mucho mantener viajando de otra forma
  • es económica, autosustentable y autosuficiente. No gastás en combustible, no contaminás, podés dormir en cualquier lado donde puedas poner tu carpa y llegás a cualquier lado por tus propios medios.
  • me corrijo: sí gastás en combustible: tu comida. Y qué mejor inversión. Disfrutás mucho (pero mucho) la comida
Todo eso me hace amar la bici. Los contras creo que son las mismas ventajas, pero vistos desde el otro lado de la moneda:
  • el motor es tu cuerpo, y si te sentís mal, enfermo o te lesionás, tenés que frenar. El problema es si te sucede esto lejos de algún pueblo o ciudad en el que puedas tener asistencia.
  • lo lento que avanzamos en bici hace que, si querés abarcar mucho en poco tiempo, tal vez no sea el mejor medio para vos
  • si viajás sola o solo se puede complicar si, por ejemplo, entrás a un baño o a una tienda y no podés mirar la bici
  • cada cosa que llevás tiene que ser pensada porque todo peso extra lo vas a tener que empujar vos
  • estás expuesto a las inclemencias del tiempo (lluvia, sol, humedad)
  • podés pasar varios días sin bañarte
  • a veces tenés que cargar comida y/o agua para varios días, lo que suma varios kilos de más
Y creo que no mucho más. Personalmente, en general no las veo como desventajas sino como parte del combo. Es decir: la bici supera tanto en ventajas que los contras son apenas algo secundario para mí. Creo que esa es la cuestión a la hora de elegir el medio de transporte ideal para cada uno: que cuando pongamos en la balanza las ventajas y desventajas, las primeras sean tanto mejores que no nos haga dudar.

Entrenamiento, alimentación e hidratación: La base

Además de conseguir la bicicleta, hay tres cosas muy importantes para aprender a la hora de viajar con ella: Entrenamiento, alimentación e hidratación. Principalmente la hidratación y la alimentación.

Sobre el entrenamiento, somos muchos los que hicimos trayectos largos sin entrenar demasiado antes. Un buen ritmo es hacer 70 km. por día, pero realmente depende de tu estado físico y la dificultad del camino. Muchos empiezan haciendo 30 kilómetros por día y otros hacen 250. No te impongas cierta cantidad de kilómetros hasta no conocer bien los tiempos de tu cuerpo en cada tipo de ruta.

Antes de comenzar el viaje y de comprar una bicicleta, estaría bueno que hagas un par de clases de ciclismo con un profesional que te explique cuál es la posición adecuada, cómo darte cuenta si no estás en ella, cuáles son los riesgos y cómo evitar lesiones. En nuestro imaginativo colectivo vemos la bicicleta como un medio de transporte inofensivo, pero en la realidad esto no es cierto. Estamos trabajando con el cuerpo y si no lo hacemos correctamente podemos dañarnos.

También prueba la bicicleta cargada con todo el peso que llevará antes de salir y entrena en ella tanto subidas empinadas como bajadas. Resistencia además de fuerza. Tienes que poder prolongarlo en el tiempo. Piensa que habrá días de ocho horas de pedaleada. Seguramente un profesor de educación física te podrá guiar mejor en esto.

En viaje, es importante estirar antes y después en cada día, tener paciencia y conocerse para no forzar el cuerpo. Irás más lento y dolerá al principio, pero todos pasamos por eso.

La hidratación es fundamental porque el 60% de nuestro cuerpo es agua y dependemos de ella para su funcionamiento. Esto seguro ya lo sabías pero no habías pensado la importancia que cobra en un viaje en bici. La eliminamos mayormente a través de la orina, la materia fecal y la transpiración. Durante la actividad física, la pérdida de agua por transpiración crece muchísimo pudiendo afectar el rendimiento, el trabajo cardiovascular y elevar la temperatura corporal incluso hasta poner en riesgo tu vida.

El cuerpo tarda en procesar el agua alrededor de 20 minutos. Cuando tenemos sed significa que ya estamos deshidratados. ¿Te pasó? A mí me pasa todo el tiempo y automáticamente pienso: “La próxima vez no pasará”; pero pasa.

Además, a través de la transpiración también perdemos electrolitos (los famosos “minerales”). El más importante es el sodio. Por ello, es importante un planeamiento. ¿Qué quiere decir esto? No esperar a tener sed para consumir agua, chequear diariamente que el color de la orina sea claro (mientras más oscuro, más deshidratado estás), que la temperatura de los líquidos ingeridos sea inferior a la ambiente, beber aproximadamente 200 ml. de un líquido con sodio cada 15 minutos (0,7 gramos por litro de agua) e incluso al descansar continuar tomando líquidos. Además, es conveniente no tomar líquidos diuréticos como el alcohol, el café, el mate, el té u otras bebidas con cafeína antes y durante la actividad física.

Viaje largo en bicicleta

Respecto a la alimentación, nuestras necesidades calóricas dependen tanto de nuestro cuerpo y su entrenamiento como del terreno al que enfrentamos. Necesitamos reponer hidratos de carbono y grasas.

Mientras se pedalea aconsejan no comer grasas, proteínas y fibras para evitar problemas gastrointestinales; aumentar las comidas con hidratos de carbono unos días antes de comenzar el viaje y regularmente durante el mismo; comer entre 30 y 60 gramos, al menos una vez por hora, antes de sentir hambre; reponer proteínas después del entrenamiento, entre otros consejos. Una dieta adecuada evita la pérdida de concentración y coordinación. Realmente yo no hice nada de esto pero así terminé escuálida, y el problema es cuando lleva a pérdida de coordinación.

Investiga y aplica aquello que aprendas sobre hidratación y cómo planear una dieta adecuada. Son temas serios que deben tratarse como tal porque podrías poner en riesgo tu vida. Por ello te recomiendo consultar, antes de iniciar el viaje, a un nutricionista.

Por otro lado, a la hora de planear una dieta, no basta con aprender lo que deberías comer en circunstancias “normales”. Deberías investigar qué tipo de comida es la más habitual en el país al que vas y qué no encontrarás. Por ejemplo, en muchos de los países africanos que recorrí era difícil encontrar fuera de sus capitales comida que no fuera arroz, pasta y huevos. La temporada seca o de lluvia influye en los países con climas muy marcados cambiando la dieta de sus habitantes.

Por último, pero no menos importante, los alimentos que elijas para tu dieta tienen que ser livianos, fáciles de transportar, fáciles de conservar y prácticos a la hora de cocinar. Recuerda que tu cuerpo será el que los cargue. ¡Y no es divertido cargar 20 kilos de comida! Sobre todo cuando pesas 45.

¿Alguna cosa más que agregar? Los comentarios son bienvenidos.

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