Viajar en bicicleta por primera vez y desertar a un viaje

Me preguntó si alguna vez dejaré de escribir posts tan mentales, pero mientras me lo digo me río de mi misma: está soy yo. Divida entre la ciudad y el campo, entre la soledad y la necesidad de cariño, entre la aventura y las ganas de confort, entre lo que siente mi piel y lo que traduce mi cabeza. Y mi cabeza no para, quizás por eso las clases de meditación y la decisión de subirme a la bicicleta. Si mi cabeza no para con la bici y con horas de sentarme en posición de loto dejándome fluir, entonces en esta vida seguirá corriendo cual caballo despotricado. Aunque nada es tan rápido. Tiempo al tiempo Guadalupe; deja la ansiedad del “quiero ya y ahora” de lado.

¿Y en la práctica? Fui a Madrid a armar mi bicicleta, a conseguir las herramientas y los repuestos y a aprender de mecánica. Mientras, tres de los cicloviajeros más respetados de mi ambiente me aconsejaban qué llevar y qué necesitaba aprender. Para estás cosas solo confío en gente que haya estado en el mismo terreno al que planeo enfrentarme, con un presupuesto similar y circunstancias similares.

Los consejos de alguien que hizo un viaje por otro continente y por menos de seis meses poco me valen. En mi experiencia no se pueden comparar ni a África ni a un viaje de dos años donde las necesidades cambian tanto por el clima, el desgaste, la falta de repuestos y mecánicos en casi toda la ruta y las ganas de vivir un poco mejor: tener un libro a mano, música, algo rico para comer o una computadora para trabajar. Al largo plazo necesitas los mimos y también trabajar en lo tuyo.

Así, pasó el tiempo y volé a Liberia. El primer día me caí tres veces, pero ya me habían advertido que era normal caerse al principio. La bicicleta era un descontrol. Si podía llevarla andando rápido en cuanto paraba, volver a arrancar era una mezcla de suspiros, desequilibrios y alguna caída. Al segundo día ya no me caía, aunque no te subía una sola loma sin bajarme a empujarla. Mis manos triplemente operadas ese año se quejaban con el esfuerzo y el dolor me obligaba a parar después de siete horas sobre exigiéndolas.

Acampando en una casa abandonada, al lado de un pequeño poblado de cinco casas.

De a poco comencé a subir las lomas pequeñas pedaleando. De a poco arrancar se hizo fácil. Tanto como pedalear. Aún así, incluso al mes y en plano, no llegaba a superar los 70 km por día y las siete horas sobre la bicicleta sin parar…

Las manos me dolían y eran el principal motivo para no continuar. Alargaba cada descanso en las capitales y suspiraba cuando llegaba el día de volver a la ruta. Ya la había domado, seguía lenta pero eso no me amedrentaba.

¿Me gustaba realmente? No me gustaba ni me disgustaba. Las cuestas no son lo mío, pero en general las horas pasaban sin pensar y enfrentándome a lo que fuera como si de eso tratara la vida, sin quejas y sin sufrimiento. Pero si ese esfuerzo y desgaste de energía para estar bien no venían de la bicicleta, que no me producía ni amor, ni alegría ni tristeza ni cansancio mental, entonces, ¿de dónde venían? De la ruta en sí y de cuestiones internas.

En las montañas del este, Costa de Marfil.

Había elegido países en los que ser mujer en bicicleta era complicado y a veces peligroso, por más que muchos locales intentarán protegerme. No había animales, no había paisajes que me llamarán la atención, no había culturas que me entretuviera descubrir y entender y en contraposición había un esfuerzo físico grande sumado a noches de dormir mal, sin baño, sin ducharme por días, sin comer bien porque seguir una dieta equilibrada fuera de las capitales con sus productos importados era difícil y sin tener mucho que hacer después de las cinco de la tarde más que dormir.

También estaba cansada de viajar sola. Después de seis años sin amistades cerca, sin charlas con amigas cara a cara, sin familia, sin sus abrazos, sin cucharita, sin intimidad ni esa sensación de no tener que explicar todo con palabras porque la otra persona ya te conoce, estaba cansada de viajar sola. Luchar los momentos difíciles sin las risas de a dos, sentarse a disfrutar las cosas lindas sin compartirlas…

Cómo hija única y solitaria (lo admito) estoy acostumbrada a vivir mi vida sola, pero eso no quiere decir que no sería mucho más feliz compartiéndola. En el último tiempo hasta le encontré el gusto a ceder, como en el pasado se lo encontré a tener cada vez menos cosas materiales. Cero confort, soledad por años, nada de animales, nada que me interese donde poner mi energía y cero internet para abocarme a trabajar… Por más meditación que haga y por más estable que esté de humor, llegó un punto donde me pregunté qué sentido tenía seguir.

Dejar el viaje en bicicleta no tuvo que ver ni con la bicicleta ni con lo que pasó en sí. Hubo un evento que podría haber sido traumático pero no lo fue, supongo que por mi fuerza interna y que ya había vivido cosas mucho más fuertes. Dejar ese viaje tuvo que ver con haber elegido mal el sitio sin tener en cuenta mis gustos por querer terminar lo que comencé en motocicleta (Marruecos-Sudáfrica) y tener la madurez para aceptarlo y hacer algo al respecto.

No se si a ti te pasa, pero para mí dejar algo a medio hacer era muy difícil. No sé si por orgullo, por no sentir que estaba siendo derrotada o por qué, pero me costaba abandonar un viaje o algo que había planeado y comenzado. El hecho que después de siete años de viaje me lo permitiera, fue un crecimiento interno enorme. Parar, pensar y decidir retornar no significó volver hacia atrás sino dar un paso hacia adelante. Poder decir basta también requiere mucha fuerza interna y autodeterminación.

El viaje, en mi caso, no es solo la carretera y lo que pasa allí. Mi viaje también es el mundo digital, lo que comparto y las interacciones que se generan con personas que no conozco, pero creen conocerme a veces mejor que yo a mí misma. Esas interacciones pueden darte fuerza y empuje o frenarte y angustiarte. Depende de uno realmente. Un comentario es un comentario. Cómo te afecta depende de lo que estés viviendo y cómo te sientas. Cuando el viaje es duro mejor saltearse lo que haga daño e ir directo a los arcoíris. Ya habrá un tiempo para lo otro.

Recibí muchos mensajes difíciles de procesar en el camino. Mensajes que me decían que estaba loca, que era una inconsciente, que no era ciclista, que estaba haciendo todo mal, que por qué me gustaban sitios tan horribles… Mensajes, luego, de por qué había parado, de que me dejé vencer, de que viajar ya no era lo mío. Por suerte llegaban entre otros de aliento y arcoíris que me daban sonrisas y empuje.

La gente juzga desde lo que le pasa. Sus comentarios son un reflejo de ellos mismos muchas veces y no siempre tiene que ver con uno realmente. Esto me lo dijo hace mucho un amigo y es tan cierto como que todo cambia. Por eso no hay que tomarse los mensajes de forma personal sino leer entre línea. ¿Por qué mi viaje le produce esto? ¿Qué espera que haga con un comentario negativo? ¿Piensa que es útil o bueno para mí? ¿Le importa? ¿Se trata de mí realmente o del otro? A veces, aquello que te dicen es verdad. A veces no. A veces es fácil poner distancia y a veces es condenadamente difícil y conviene dejarlos para cuando vuelve la fuerza.

Parar ese viaje no significó parar de viajar ni parar el “viaje digital”. Significó darme la fuerza para poder decidir algo diferente si tengo ganas. Somos nuestras propias cadenas y nuestros propios libertadores. Que difícil es entenderlo y ponerlo en práctica. Pero de a ratos se puede. Que esos ratos se multipliquen es cosa nuestra.

¿Ahora? Ahora soñando con dos ruedas, a motor de nuevo. Y sabes que los sueños tiendo a hacerlos realidad. Trabajando duro por ello y feliz de que finalmente aprendí a no ser tan terca conmigo misma.

¿Y tú? ¿Sabes frenar? ¿Sabes cambiar de decisión tanto como mantenerla?

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21 comments

  1. Muy, muy buen aprendizaje y post.

  2. Albert Romero

    Faltaba leer este post para entender el porqué de todo lo que pasó en tú viaje en bici, realmente fuiste muy valiente, tanto para aventurarte como para tomar la decisión de decir hasta aquí llego. Tienes un espíritu libre que aún te dice que la ruta tiene algo para ti y eso a pesar que no te conozco me alegra. Espero que puedas emprender una nueva ruta más adelante en dos ruedas a motor. Un abrazo fuerte desde Colombia

    • 🙂 Gracias por tus palabras Albert. Es difícil decir basta y no tomarlo como una derrota… me pone contenta compartirlo porque quizás alguien más está en una situación sin sentido y puede tomar un giro positivo también. Abrazo grande y ojalá allá estén bien!

  3. SCHMIDT BENDER, SERYU FERNANDO

    Me encanta como redactas, y la descripcion del viaje es como que si yo lo hubiera hecho. Te felicito por el empuje y por el coraje. Hay gente que se queda en el sillon toda la vida. Y creo que es bueno ir cambiando. Muy lindas experiencias. Un saludo cordial desde Argentina

  4. ¡Hola! Guada te acompaño en el viaje estoy en el grupo de los (arcoíris) porque es mí esencia.
    También se que vuelves a la moto eres una campeona.

    Te quiero Guadalupe Araoz ??

    Mi abrazo, mi amor, mi afecto, mi agradecimiento.
    Suyo,

    Richard’s M.

    • Gracias a ti Richard!!! 🙂 No sé si vuelvo a la moto, últimamente me tira más volver a Bs As pero veremos. Hoy estoy angustiada pero mañana seguro se me pasa. Me puse a leer sus mensajes y como siempre me levantan el ánimo. Abrazo enorme para donde sea que estés!!!

  5. hay mi guadalupe araoz que mina que sos .tan inquieta tan traviesa hermosa x donde se la ve guapa y muchos mas .lo único que te digo que todo todo lo que hagas siempre te salga bien y que dios siempre estará contigo ,te requeremos ,loca linda ,con mucho cariño julio de bs as san isidro.

    • Julio me agarraste en un día gris y me diste un arcoíris con esas palabras que me hacen acordar tanto a mi abuela y a las personas que extraño y ya no están. Gracias. Abrazo enorme y buenos vientos!!!

  6. Fabian Campano

    Hola Guada. Bueno te quería contar que por principios de los 80´ decidí así nomás ir de La Plata a Ostende en Bici. Solo sin ningún tipo de comunicación ni aparato ( 1989 en Argentina no había nada, recién ese año Movicom llegaba ) En estos tiempos es común ver gente en bici en las rutas de todo el mundo, pero en ese año,no. Paraba en todo lugar que hubiese algo para tomar o comer, ya que NO llevaba nada, una riñonera con dni y algo de plata. Eran solo casi 330 km. que hice sin parar. Bueno te mando un beso y a cuidarse !!!BUENASRUTAS !!!!

    • Que increíble Fabián!!! 🙂 Me encanta cuando me cuentan anécdotas de antes de que existieran los celulares. Abrazos y buenas rutas!!!

      • Fabian Campano

        Hola Guada, tengo para contarte muchas y una cortita de esos viajes en bici a la costa, cuando llegué a Esquina de Crotto, ahí donde se juntan las rutas 11 y 63 ( Pdo. de Tordillo ), una vieja almacén de esos años, paro a comprar algo para comer ( vendían las galletitas sueltas ) y todo suelto ( azúcar, harina,etc.) Después de comprar me pregunta el campesino: » De donde viene? y le contesto «de la ciudad de La Plata» Asombrado me dice: Y pa´ donde va ? Y le digo a Ostende ( Pdo. de La Costa ) Lo que a ese comentario me dice: » Mire que pa´ allá el viento se pone bravo » Me quedo pensando y después de saludarlo como correspone en el campo, subo a la bici y salgo…. no hice más de 2 km. y era IMPRESIONANTE el viento y en contra…. Jajaja Me acordé todo el viaje de este paisano…. Bueno Guada Saludos y Buenas Rutas !!!!

        • jajaja el diablo sabe más por viejo que por diablo y el paisano sabe más por local que por del campo. 🙂 Gracias por compartir Fabian!!! Seguro te a a pasar un par de veces más :P.

  7. Martin Victor Insaurralde

    HOLA GUADALUPE! Siempre que nos enfrentamos a tomar una decisión de cambiar el camino que estamos transitando nos trae convulsiones internas como cuando tenemos que enfrentar una tormenta en el mar en un botecito. VALIENTE es torcer el rumbo cuando descubrimos que el que estamos recorriendo no nos llena de paz el alma. Siempre lo por venir resulta ser mejor. Seguramente nos depara nuevos aprendizajes. Te deseo de corazón que sea lo que sea lo que elijas hacer resulte lo mejor para vos, será tu decisión, es tu vida y solamente tendrás que rendirte cuentas a vos misma. Adelante en el descubrimiento de tu camino en este tiempo de tránsito por este planeta. Un cálido abrazo de oso desde el corazón y mucho aliento para el nuevo rumbo que le des a tu vida. Gracias por compartirnos tus vivencias y mostrarnos que existen seres especiales que andan por este mundo, UN BESO!

    • Y tu mensaje llegó en un momento de incertidumbre, convulsiones y lluvia. Gracias Martín. Buen camino y un abrazo enorme también para ti donde quiera que te encuentres!!!

  8. Guada, hace 30 años que viajo en moto por el mundo.los que opinan no se imaginan lo que es un viaje de mas de un año en solitario.muchos no son moteros o quieren y no se animan.muchos que conozco no viajan solos ni a mar del plata.Pero estan dispuestos a opinar depositando sus miedos y frustraciones censurando a los audaces.Soy viajero solitario y hago propia tus sensaciones.A mis 70 años sigo viajando en moto.-besos y buenas rutas

    • 🙂 Gracias Raúl. Es verdad, una cosa es vivirlo y en general los que lo viven siempre se solidarizan y callan frente a decisiones ajenas. Entienden las soledades, los infortunios, lo duro igual que lo feliz y lo lindo de la ruta. Que tengas muy buenas rutas y buenos vientos y que sigan esas aventuras mientras te hagan feliz.

  9. Mynor Guzmán

    Hola Guada, Sabes tu describiste el entusiasmo de los likes y el relatar tu historia como lo pinta el ambiente digital en video pero como tu mencionas los cibernautas que no sudan una gota ni se les agrietan los talones de los pies por el constante pedaleo, con sus comentarios poseen una lanza Psicológica que te sube y te mata cuando más lo necesitas, y luego cuando te caes y vas recogiendo los pedazos de a poco, te das cuenta que vivías para los demás y que en algún punto del viaje te perdiste y ya no hay una sed para disfrutar del paisaje o de la gente por bizarra que sea la situación y cuando paso ese accidente en África y regresaste con bicicleta era más lo que tu sentias que le debías a los que te seguían por no dejarte caer y levantar la bandera del «YO SIEMPRE TERMINO LO QUE EMPRENDO»que tu verdadera realidad y como tu mencionas también el viajar es una vereda emocional en todo sentido y con sentido común nos olvidamos que somos de MIL BRAZOS, de VARIOS TE QUIERO de cualquier forma, de POR QUE PREGUNTAS TODO SI YA LO SABES, de HOY TOMAREMOS AGUA DE LA LLUVIA Y LOS RESTOS DEL ALMUERZO, mañana será otro día no te preocupes, posiblemente te parecerán cursis estas palabras pero en el 67 nos pasó lo mismo y hoy tu cuentas tu historia y suena como el ayer. Esta vez que te subas a un motor de 1, 2 , 3 o 4 ruedas Guada viajará para sis misma y si quiere contarnos algo que bien o lo comentamos acá y nos lo imaginamos, Saludos Y sabes me gustas mas en letras y reflexiones.

    • 🙂 Gracias Mynor. Así es. Y sí, soy mejor con las letras que con otras cosas y tengo más para aportar además de que me aportan más también. Las letras seguirán, a ver si sale segundo libro. Y cada cosa que uno haga está bueno hacerla por uno y por los demás, pero uno también cuenta como persona. Abrazos!!

  10. Vengo siguiendo tus andanzas desde que algún día hace años alguien me mostró un video tuyo que se hizo muy popular de tu viaje en la honda pequeña. Luego disfruté mucho el periplo africano con tu excelente compañera de Brasil, cuyo nombre se me escapa, y después pensé mucho en ti mientras superabas todo lo que implica recuperarse de las lesiones, tema en el cual tengo buena experiencia. Pero cuando supe del viaje en bici y además en África, me dije esta mujer es muy tesa o muy loca o todas las anteriores. Admiración me produjo ver que te medias a semejante reto. Nunca he viajado en bici y tampoco en África, ambas me atraen demasiado despues de vagar bastante por ahi en moto sin planes ni afanes. Pero si me midiera a la bici creo que no tendria el valor para que el bautizo fuera en África. Admiración y comprensión por las decisiones y cambios de rumbo. Es tu viaje, tu vida y simplemente agradecer el tiempo que dedicas a compartir un poco de todas tus aventuras con nosotros sin pedir nada a cambio.

    Animo y que el tiempo te vaya mostrando el camino.

    Saludos desde Colombia.

    • Gracias Juan Carlos. Sí, quizás en África era un poco extremo pero el continente ya lo había probado y no me eran desconocidas los peligros y las alegrías que ofrece. Igual lo que me cansó fue más el continente que la bici creo, y la combinación más. La bici la probaría de nuevo en un sitio más plano. 😛 Trae muchas cosas lindas. Allá en Colombia hay muchos que entrenan y compiten, sobre todo en montaña. Te invito a que te animes algún tramo por allá y me cuentes que tal. 🙂 Conque sean mil kilómetros creo que a uno ya le da una idea del viaje, aunque los primeros mil son los más duros y después uno ya se acostumbra. Abrazo grande valiente!!!

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