Home / Reflexiones, Poemas y Algo Más / Personajes del camino / A lo Papá Noel – Andando por ahí con un bolso, una tarjeta de crédito y abundante generosidad

A lo Papá Noel – Andando por ahí con un bolso, una tarjeta de crédito y abundante generosidad

A este personaje me lo encontré en una curva del camino, tomando un café en un puesto local al lado de una vista impresionante de un lago y un volcán en Bali.

Papa noel existe, generosidad en viaje

Con un Sarong (chalina enorme) alrededor de su cadera y un pequeño bolso de mano que podría pasar por una cartera, viajaba alrededor de la isla en solitario. Aunque solo nunca estaba realmente porque se las ingeniaba para lograr que extraños se quedaran con él y compartieran unos días. Si pasabas a su lado en la piscina de un hotel, te ofrecía comida y trago a su cuenta. Cinco minutos luego, sin haberte percatado, habías aceptado dos días gratis en un hotel increíble. Era así de generoso con todo el que fuera amable y sonriera. Las camareras recibían un mínimo de 10 USD, en un país en el que no es usual dejar propina. Una niña que vendía pulseras de cuero trenzado recibió 20 USD por dos. El propósito era hacerla sonreír, no la compra en sí.

En un mundo donde hay trata de blancas y tantas cosas perversas es difícil imaginar dejarse llevar por una situación así pero él tenía arte para hacer que aceptaras lo que te regalaba desinteresadamente. Si decías “no gracias” agarraba los billetes y los quemaba. Su filosofía era que una vez decidido el dinero ya era tuyo, no le pertenecía más. Sé que en un mundo con tanta pobreza y carencias choca su actitud, pero no soy quién para juzgar y menos a alguien como él. ¿Qué pedía a cambio? Un poco de tu tiempo.

¿Por qué era así? No lo sé. Supongo que disfrutaba de la compañía. Me dio la sensación de que no sabía estar solo. Dormía 4 horas diarias y se levantaba a las 6:00 esperando que alguien apareciera. Se me ocurrieron ideas locas sobre él. Quizás tenía los días contados y esa era su forma de retribuir al mundo… quién sabe.

Me contó que ganaba miles por día y que no le importaba demasiado el dinero. Viajaba liviano porque todo lo que necesitaba lo compraba en el camino y generalmente por dos o tres para tener algo que regalar al próximo que se cruzara. Tenía amigos por todos lados a los que solía llamar para ver cómo estaban o pedir que ayuden a alguna de sus nuevas compañías. Cuando se fue a Singapur a tratarse un problema que tenía en la espalda por haberse caído de su velero en reparación, me escribió para contarme que un amigo suyo me había invitado a pasar unos días en su casa en Lombok y que me iba a enseñar a surfear. Incluso a la lejanía recordaba a las personas, aunque no del todo bien los nombres.

Lo primero que se me cruzó por la mente fue preguntarle por su familia. Estaba divorciado y tenía una muy buena relación con su hijo bailarín. Lo veía cada vez que volvía a su país. Esto saldó algunas dudas pero me creó otras.

Compartí dos días con él y me quedaron más intrigas que respuestas. Ahora se las paso a ustedes. Anda recorriendo el mundo por ahí con su equipaje liviano y su generosidad habitual. Es uno de esos personajes que me contagiaron las ganas de ayudar y que me hizo entender que aún queda gente que da desinteresadamente. Si se lo cruzan mándenle saludos de mi parte.

Papa noel existe, historias de generosidad en viaje

Check Also

Capadocia para todos los presupuestos

Guía de Capadocia para todos los presupuestos

Estuve tres meses viviendo en Estambul, la capital de Turquía, y recién cuando una amiga …

5 comments

  1. Qué hermosa historia, Guada!

    Ojalá hubiera más personas en el mundo como él y ojalá, también, que algún día pueda cruzármelo por el camino.

    Un beso grande!

    • Hola linda!!! Viste? A mi al principio me dio desconfianza pero después de un tiempo me dejó desconcertada. Impresionante.
      Un beso grande y que disfrutes del calorcito!!! Feliz año Maru!!! 🙂

  2. Bueno… esto es algo parecido a la visión que tengo sobre humanidad sobre los pies. No digo que seamos Calcutas, pero andar solos haciendo camino buenamente, hace que la gente te vea. Te miran de lejos y siempre alguno se conmueve con tu inusual evento en el lugar. Y asi comienza tu contacto humano. Luego, la empatía y la hospitalidad alberga tu paso. Solo «caminando» personas es posible descubrir que la riqueza y voluntad está dentro de cada uno. Que una sonrisa es la mejor devolución. Que si das de vos misma, obtendrás a cambio lo mismo que das y en la forma que lo necesites.
    No generalizo, no en cualquier lugar es así.
    Yo hablo de humildad en el corazón.
    ¿Qué pensás Guadalupe?

    • Lo mismo. Cada vez creo más que los círculos se dan más de lo que creemos en la vida. Uno da por un lado de una forma y recibe por otro en otra forma. Pero siempre todo vuelve. Cuando uno se pone de malas todo va mal, si uno mira el mundo con paciencia, dulzura y amor eso mismo es lo que los demás ven en vos. Todo lo que un proyecta es lo que obtiene. A veces cuesta, es práctica y formación de carácter, control mental. Siempre digo que incluso los egoístas deberían ser buenos si son inteligentes. Claro que cambiar la mirada también te cambia internamente y eso lleva a quitar ese egoísmo o egocentrismo, pero eso no se los digo :). Pienso que es cierto, difícil y posible lograr un cambio en el mundo. Me fui por las ramas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.