Bellas Artes de Buenos Aires

Era un día de invierno en el que me tocó pasear a un extranjero por mi ciudad. Caminamos las calles de La Boca profunda donde los marineros venden barcos fantasmas, jugamos en los parques de ejercicio de Puerto Madero que era lo único que podía costear nuestro bolsillo, miramos la disposición de las verduras en el mercado de San Telmo, tomamos mates bajo un árbol del jardín del Museo Pueyrredón mientras mirábamos a los veleros pasar, comimos churros con chocolate caliente en el emblemático Tortoni, leímos libros que no podíamos pagar bajo los frescos de El Ateneo Grand Splendid, escuchamos folk en El Universal, miramos los tatuajes de los vendedores de la Bond Street, jugamos metegol en Recoleta imitando las rabietas de los hinchas y ya no se me ocurría más nada para hacer que no fuera lo típico, lo turístico, y que no costara más que sonrisas.

Caminando hacia el colectivo miré al cielo nublado intentando calcular cuándo necesitaríamos refugio. Bajé la vista y lo vi. El edificio del Museo de Bellas Artes de Buenos Aires se erguía como el refugio perfecto por un par de horas hasta que pudiéramos seguir. ¿Cómo me olvidé de uno de mis sitios favoritos? ¿Cómo cerré la puerta a los recuerdos de la infancia y del legado familiar? Agarré su mano y comencé a correr mientras caían sobre mí las primeras gotas.

Pasaron tres horas; seguíamos allí caminando entre Renoir y Goya. Mi cámara buscaba los ángulos más escandalosos para el cuerpo y las sombras exactas para generar sentimientos y melancolías. Miré el reloj y le dije que deberíamos irnos, pero estaba demasiado absorto frente a Jesús en el huerto de los Olivos. “¿Conoces a El Greco?”, pregunté. No conocía a El Greco ni a casi ninguna obra del museo. Excepto por Van Gogh y Renoir, claro.

Finalmente logramos salir. Teníamos la sensación de que el museo nos había tragado y escupido a la intemperie después de años, en otro día de lluvia y relámpagos.

Él es más de las letras. Yo soy más de las letras. Así y todo, el Museo de Bellas Artes tiene un no sé qué que lo logra no sé cómo. ¿Serán las obras? ¿Serán los colores de las paredes y las sombras? Es algo, eso seguro. Y ese algo nos hizo sentir en el laberinto del minotauro y, al mismo tiempo, en el edén.

Brian, meses después escribió Buenos Aires para Guada. Sus pensamientos sobre la ciudad.

HISTORIA DEL MUSEO DE BELLAS ARTES DE BUENOS AIRES

El Museo Nacional de Bellas Artes, inaugurado en diciembre de 1896 gracias a un decreto del presidente José Evaristo Uriburu, ocupó en primera instancia un espacio en lo que hoy es Galerías Pacífico. Nació como un espacio ecléctico de arte internacional de todos los períodos históricos y también con el objetivo de promocionar el arte argentino, aún en pañales.

En 1910 ya contaba con obras de Adriano Rossi, Guerrico, Sorolla y Bastida, Goya y Renoir. En 1911 se inauguró el Pabellón Argentino con obras como La ninfa sorprendida(Manet) y Orillas del Sena(Monet). Finalmente, en 1933 el museo se trasladó a su sede actual: la antigua Casa de Bombas de Recoleta. Se incorporaron obras de Gauguin, Vincent Van Gogh, y El Greco. También referentes del arte moderno internacional como Picasso, Modigliani, Chagall, Pollock, y Henry Moore. Entre los latinoamericanos, obras de Joaquín Torres García, Tarsila Do Amaral, Diego Rivera y Jesús Rafael Soto. Entre los artistas argentinos, obras de Cándido López, Emilio Pettoruti, Xul Solar, Grete Stern, Antonio Berni, Marta Minujín, Antonio Seguí, León Ferrari y Edgardo Giménez.

En 2004 se inauguró una sala dedicada al arte italiano y otra al español del siglo XIX; en 2005 la sala de arte precolombino andino y, finalmente, en 2011 se realizó un proyecto de remodelación siguiendo las tendencias de la museología internacional (sí, ese término existe) en el cual pintaron las paredes con colores fuertes otorgándole un contraste mágico a las obras.

En más de 120 años, el Museo Nacional de Bellas Artes logró formar un patrimonio sumamente diverso con más de 12.000 obras de diferentes períodos, desde el siglo III a.C. hasta la actualidad. Hoy en día contiene pinturas, esculturas, dibujos, grabados, textiles y objetos y de arte precolombino, colonial, argentino e internacional. Además, hace años que alberga obras temporales de reconocimiento mundial.

VISITAR EL MUSEO DE BELLAS ARTES DE BUENOS AIRES

Dirección: Av. Del Libertador 1473, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina. +54 (011) 5288-9900, info@mnba.gob.ar. Página web con colección en línea.

Horarios: de martes a viernes de 11 a 20 horas, sábados y domingos de 10 a 20 horas y los lunes cierra. El último ingreso sugerido es a las 19:30.El Museo permanece cerrado al público los días: 1 de mayo, 27 de junio, 24, 25 y 31 de diciembre, y 1 de enero.

Precio y entrada: gratuita para residentes argentinos. 200 pesos de miércoles a domingo para no residentes, martes gratuito y de miércoles a domingo a partir de las 18:45 horas también gratuito.

Check Also

Libro: Cómo planear un Gran Viaje

Este es el segundo libro que termino, después de Africaneando. Lo escribí porque me preguntan …

One comment

  1. Bravo!!!! Tu cuento me gustó. Aunque creo que le falta un poco de esa intensidad tan tuya. Te amo!!!!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.