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Hombres al sol, ¿mujeres a la sombra? – Mujeres en el mundo árabe

Nos habían dejado en una ciudad grande en la que teníamos que esperar 5 horas hasta que llegara el micro a buscarnos para pasar la frontera. Teníamos calor, estábamos sucios y lo primero que pensamos fue en darnos un chapuzón en el mar. Los chicos se quedaron en la playa y nosotras nos fuimos a cambiar a un baño público.

Era una casita pequeña de cemento a un lado de la playa. La puerta estaba cerrada. Hicimos tanto ruido intentando abrir la puerta metálica que apareció un chico diciéndonos por señas que esperaramos. Un minuto más tarde vino otro hombre, de unos 25 años, que me dijo que si queríamos entrar al baño eran usd 5 cada una. Totalmente indignada le dije que no, el señor del bar me había dicho que eran baños públicos y que me tenia que abrir gratis (mentira). Siguió discutiendo y lo bajó a usd 2. No. Lo miré fijo a los ojos y con rabia y seguridad (que aún no entiendo de dónde la saco) le indiqué “me vas a abrir la puerta ya”. La abrió.

Tenía el presentimiento que iba a cerrar con llave apenas entráramos así que, en un segundo, chequeé que hubiera escapatoria. No había techo, podíamos subirnos al lavabo, de ahí a la pared y saltar. Entramos, mientras le decía esto a mi amiga francesa para que no se asustara. Cerró la puerta con llave. Nos cambiamos rápido y de repente entraron más mujeres. Eran locales, todas tapadas de pies a cabeza con telas negras. Tocamos la puerta para salir pero recién nos abrió cuando una de las chicas musulmanas quiso salir.

¿La playa fue mejor? No. Estábamos vestidas con la parte de abajo del traje de baño y una remera que nos tapaba un poco las caderas. En mi país me hubieran dicho algo por estar tan vestida, aquí nos miraban como si fuéramos… ustedes se imaginan.

Solo los hombres se metían al mar y jugaban con el agua. Las mujeres estaban desperdigadas en la sombra o en el café con sus hijos. Solo se les veía un poco la cara. Sentí  lástima. Sé que es otra cultura y lo respeto, pero con una remera me estaba calcinando al punto de que me bajara la presión, no me imagino estar vestida de negro y completamente tapada. Era un día para estar en casa con el aire acondicionado prendido. Dios (o la naturaleza), muy sabiamente, me hizo nacer en Argentina sabiendo que me desmayo frente a altas temperaturas y así de abrigada. Gracias dios por el clima templado en el que me pusiste.

Nos sentamos en dos rocas para mojarnos un poco las piernas. Yo no quise mojarme la remera. Hablamos sobre Europa y sus costumbres. De repente ella me preguntó si me había dado cuenta que todo el mundo nos miraba. Suelo encerrarme en una burbuja y distraerme del mundo externo… miré alrededor. Todos los hombres de la playa estaban parados hablando, mirándonos y nosotras casi en el medio. La situación era por demás bizarra. Incluso llamaban a más personas para que vengan a mirarnos en traje de baño.

Imagino que para ellos debe haber sido todo un espectáculo, casi equivalente a una mujer caminando desnuda por Buenos Aires. La barrera idiomática me impedía entender lo que decían. Los chicos que vinieron con nosotros (un argentino y un brasilero), sentados sobre la arena con “cara de naipe”… tuve la sensación que nos querían sacar de los pelos de la playa (más que entendible). Cuando salimos del mar, un chico nos gritó algo. Lo miré enfurecida fijo a los ojos. Volteó la cabeza y miró hacia otro lado. Creo que entendió el mensaje. Sabía que yo estaba en falta (me di cuenta tarde) pero también había visto chicas en minifaldas de jean en la ciudad. Que no me digan que no están acostumbrados a ver un par de piernas.

Luego nos pusimos polleras largas hasta el suelo y fuimos a comer comida rápida. Había europeos y a nadie parecía preocuparle demasiado estar vestidos muy “occidentalmente”.

Piensen que esto fue en Jordania, en una ciudad con turismo donde están acostumbrados a ver occidentales. Recordé al beduino que nos albergó. Me había señalado que en su país no tendría problemas si me ponía un short pero que no fuera así vestida a Arabia o Egipto. No me advirtió sobre “traje de baño + remera”, supongo que jamás se le ocurrió que nos pasaría por la cabeza hacer eso.

¿Que aprendí? Siempre hay que tener una pollera larga guardada, dulces por si baja la presión y, en países islámicos,  no ir a la playa (por las dudas). El problema es qué hacer cuando te quedaste a dormir en el desierto sin duchas y necesitas desesperadamente un baño. Supongo que al mejor estilo francés: mucho mucho perfume. ¿Que opinan?

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4 comments

  1. que interesante! ademas de la manera que lo escribes … !

  2. Dicha ciudad, habrá sido Aqaba? Me quedó esa duda.

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