GUÍA DE VIAJE DE BUCAREST RUMANIA

RECUERDOS DE BUCAREST

Necesitaba salir del espacio Schengen europeo por un tema de visados y Bucarest Rumania parecía ideal: cerca, barato, no necesitaba visa y nunca había estado. Encontré una habitación a un precio aceptable y pronto aterricé en Bucarest, un nuevo rincón del mundo a descubrir.

¿Cómo es Bucarest? Los monoblocs de la época del dictador Nicolae Ceaușescu se amontonan al sur y en la periferia. En cambio, el norte es más rico, con casonas que me remontan a otro tiempo y me recuerdan que la ciudad fue fundada por Vlad Tepes, el príncipe en el que se inspiraron para crear al Conde Drácula.

Cruzando al centro histórico, un pescador en medio de la ciudad.
Casona del norte con un techo típico.

Los parques kilométricos y las terrazas hacen pensar que es ideal para disfrutarla en verano, aunque su melancolía invernal también tiene encanto.

En el centro se fusiona el pasado con sus fachadas de estilo francés, Art Deco y Bahaus que le otorgaron el nombre de la pequeña París. También te recuerda su historia comunista con el Palacio del parlamento como estandarte, el edificio administrativo civil más grande del mundo y el segundo edificio más extenso del planeta tras el Pentágono. El presente moderno aflora en los detalles, las remodelaciones y sus alrededores; escondido, pero en crecimiento. Basta con ver la fachada del Novotel o del edificio de Arquitectos de Bucarest.

Lo que más me gustó fueron las iglesias ortodoxas con su música y esa sensación que te dejan de estar atravesando el tiempo. No soy creyente ni católica; sin embargo, siento un hilo invisible que tira y se acorta apenas entro a una. Mis preferidas son las de Jerusalén, pero las de Bucarest también tienen su magia.

Caminando por el centro histórico.

Bucarest está repleta de pasajes. Los más conocidos son el Pasaje Macca Vilacrosse (callejón comercial con forma de herradurade finales del S.XIX),el pasaje Victoria, conocido por los coloridos paraguas que cuelgan a lo largo (muy instagramer pero nada más) yelpasaje Inglés que dice mucho más. En 1900, era un burdel lujoso y tomó el nombre por el Hotel Inglés al final del pasaje. Desde la II Guerra Mundial es una residencia social.

Y entre tanta historia y tantos contrastes, llegó la nieve. Me habían dicho que no la iba a ver y aún sigo esperando que aparezca de nuevo. Duró cuatro días y en el parque detrás de casa me cubría cuarenta centímetros de pierna cada vez que saltaba sobre ella. Recordé la primera vez que Sacha, el siberiano de mamá, vio el mar. Tenía la misma explosión de energía y alegría.

Pasaje Macca Vilacrosse.

Apenas se fue la nieve volví a tomarme el tranvía para atravesar la ciudad volviendo a pie a “casa”. Porque hace ocho años que casa es donde estoy por más de cuatro días.

Los rumanos me sorprendieron. La gente en las ciudades suele ser más fría que en el campo y están más a las corridas, de aquí para allá. Pero en Bucarest era distinto. Se tomaban veinte minutos en un día laboral para explicarme cómo llegar a mi destino o dónde podría encontrar una tienda para imprimir. Todos querían ayudar y siempre se agolpaban curiosos cuando lo hacía otro. Nunca recibí un no por respuesta y si ellos no sabían me conseguían alguien que sí. Hace que me pregunte cómo serán los rumanos del campo, si en la ciudad fueron así de buenos.

Sin embargo, aún hay muchas cosas que no entiendo. Por ejemplo, la cantidad de casas de apuestas que se multiplican exponencialmente en el sur, más pobre. También me llama la atención la distinción que suelen hacer entre los rumanos y los gitanos, aún cuando también son rumanos. A mí me trataron muy bien los gitanos que me encontraba en la calle y a los que más de una vez pedí ayuda. Pero me contaron que el mayor porcentaje en las cárceles es de gitanos. ¿Será verdad? ¿Por qué es tan difícil fusionarse entre culturas? Pasa lo mismo en España. Lo entiendo y no lo entiendo al mismo tiempo. Las integraciones son posibles. ¿Qué es lo que falla?

Una esquina cualquiera.
Un edificio moderno.
Parque Herăstrău, el más grande de Bucarest.

Mi sinceridad con este tema y con mi mirada demasiado socialista para algunos y demasiado poco socialista para otros, creó silencios en muchas conversaciones. Todos queremos más felicidad en el mundo, pero discernimos en el camino. ¿Por qué incomodan las diferencias? Aún así, siempre me trataron con un respeto enorme y sin decir demasiado lo que pensaban, supongo que por no querer hacerme sentir incómoda.

Mis análisis de una sociedad son siempre incompletos, a veces ciertos y a veces terriblemente equivocados, hijos de los fragmentos que logro retener en la memoria de las contadas interacciones y lo que aparece ante mis ojos. Aún así, no los callo porque entre todos podemos armar el rompecabezas, sola es casi imposible.

No es que sea importante, pero me resulta curioso sea un país sin religión oficial cuando más del 89% se adscribe a la Iglesia Ortodoxa Rumana, que tengan un idioma latino estando tan al este, que las mujeres jóvenes sean increíblemente bellas y arregladas pero después de los 30 parecieran cambiar tanto, que se maquillen sobremanera, la importancia a los automóviles y los lujos como si eso te hiciera interesante y la brecha enorme de precios entre el sur, el centro y el norte de Bucarest. Ni bueno ni malo: distinto; aunque similar a otros sitios. ¿Serán similares los motivos? Estos pensamientos iban y venían a mi mente mientras miraba la tierra en mis zapatos cada vez que esperaba el tranvía. Por más que los limpiara Bucarest se encargaba de volver a ensuciarlos para recordarme lo mucho que extraño el campo.

Los dos meses pasaron volando, con menos salidas a caminar de lo que me hubiera gustado. Miré la ciudad por última vez desde el autobús rumbo al aeropuerto y me dije que volvería en moto y en verano. Entre la cantidad de parques, las terrazas y la amabilidad nata de los rumanos… Volver es una elección casi necesaria. Una elección que crece y tira de la soga.

Me diverti en sus calles.
En sus parques retro.
Y con sus fachadas y gente adorable.

LA HISTORIA DE BUCAREST RUMANIA

El primer registro que se tiene de Bucarest como ciudad es de 1459. Recién en 1698 se convirtió en residencia permanente del príncipe de Valaquia: Vlad Tepes, actualmente conocido como Drácula, y su corte.

En los siguientes años la ciudad fue destruida y construida varias veces por desastres naturales y políticos. Fue golpeada por la peste bubónica (1813 y 1814), ocupada por la monarquía de los Habsburgo (1716, 1737 y 1789) y por el Imperio ruso (1768 y 1806). Entre 1828 y la guerra de Crimea estuvo bajo administración rusa y en 1847 un incendio destruyó un tercio de la urbe.

Recién en el siglo XIX tomó importancia y comenzó a ser conocida, a raíz de que en 1862 fue nombrada capital de los unificados reinos de Valaquia y Moldavia. La población aumentó tanto como el desarrollo urbano: aparecieron el alumbrado a gas, los tranvías y la electrificación. También se concentraron los esfuerzos en la modernización y reconstrucción arquitectónica de la ciudad en base a modelos parisinos. El francés comenzó a usarse como idioma habitual entre la burguesía rumana y Bucarest se ganó el nombre de la pequeña París.

Ateneo Rumano.
En frente de la Plaza de la Revolución.

En 1918 fue ocupada por las fuerzas alemanas y a partir de la Primera Guerra Mundial, Bucarest se convirtió en la capital de la Gran Rumania. Después de la II Guerra Mundial, el régimen comunista construyó fábricas en la periferia. Y monoblocs para los obreros de estilo soviético. Los mismos aún sobreviven como grandes bloques de viviendas funcionales.

A cargo del líder del partido Nicolae Ceauşescu (1965-1989), parte del casco histórico de la ciudad fue demolido y reemplazado por el desarrollo socialista realista. Se levantaron edificios para mostrar la grandeza del régimen comunista como el Palacio del Parlamento.

En 1989 tuvo lugar la revolución rumana con más de 1500 muertes. Ceauşescu huyó con su mujer en helicóptero, aunque fueron capturados más tarde, sentenciados y ejecutados.

En los siguientes años hasta la actualizad, comenzaron las reconstrucciones del centro histórico y la modernización de Bucarest con rascacielos, oficinas y complejos residenciales. Aún así, queda mucho por hacer.

El Palacio del Parlamento.

El contraste del pasado y el presente en el edificio de Arquitectos de Bucarest.

QUÉ VER EN BUCAREST RUMANIA

Museos, fachadas, sitios con historia y curiosidades de una ciudad apasionante. ¿Cuántos días necesitas para verlo todo? Entre 2 y 4 días, depende de tu ritmo y gustos. Varía dependiendo de si entras a los museos o no y cuánto tiempo le dediques a cada sitio. Puedes encontrar la ubicación de cada lugar en google o en la app Maps.me.

  • Caminar a lo largo de la arteria de la ciudad, Calea Victoriei, y del Bulevardul Nicolae Te da una idea completa de la ciudad si las recorres viendo los cambios arquitectónicos del norte, centro y sur de la ciudad.

  • Parque Herăstrău: Es el parque más grande de Bucarest con1 km². Dentro encuentras un lago y el Museo Etnográfico Satuluicasi 300 edificios que recrean la vida tradicional rural. En verano las familias van a disfutar del calor, jugar ajedrez y pasar la tarde en las barcas a remo o a motor. Durante el invierno es un recreo de tanto museo y calefacción. Vale la pena verlo nevado.
  • Arco de Triunfo: En 1878 se construyó un arco de triunfo de madera para que las tropas pudieran celebrar la independencia pasando debajo de él. En 1922 se construyó otro que destruyeron en 1935 y lo reconstruyeron en 1936. Este último es el que verás ahora. Se puede acceder a su interior. Recomiendo la vista del atardecer desde lo alto.
  • Museo del campesino (Muzeul Taranului Roman): Contiene miles de trajes tradicionales, mobiliarios y objetos que ayudan a entender la vida y la historia del campesino rumano. Para mí es el museo que más vale la pena de Bucarest. En la parte de atrás se puede ver de forma gratuita la iglesia de madera de Bejan del siglo XVIII.
Iglesia de madera de Bejan del siglo XVIII.
  • Ateneo Rumano: Símbolo de la cultura rumana, se trata de un edificio neoclásico-romántico de 1888 con imponentes columnas y una bóveda dorada donde suelen tener lugar losmejores conciertos de música clásica. El parque frente al ateneo alberga la estatua del poeta rumano Mihai Eminescu.
  • Plaza de la Revolución: La rodean el antiguo Palacio Real, el Ateneo, la biblioteca de la Universidad de Bucarest y el antiguo Comité Central del Partido Comunista Rumano. Desde este edificio huyeron Nicolae Ceaușescu y su mujer en helicóptero durante la revolución de 1989 donde murieron alrededor de 1500 personas. El país estaba hundido en la pobreza y la desesperación a causa del régimen deCeausescuy la revolución fue un cambio enorme en su historia y economía. Por ello la plaza recibe ese nombre y aloja el Memorial del Renacimiento.
  • Museo Nacional de Arte de Rumanía: Antiguamente era el palacio Real. Cuenta con 70.000 obras de arte entre las cuales se encuentran más de 4.000 pinturas desde la Edad Media hasta la modernidad. Encontrarás obras medievales, rumanas e internacionales de lafamilia real rumana. Se encuentra en el Palacio Real (25 lei).
  • El edificio de Arquitectos de Bucarest y el del Novotel valen la pena porque mantienen la fachada del primer piso y lo extienden con una estructura moderna. Visualmente son muy diferentes y fusionan dos estilos y épocas lejanas entre sí.
  • Iglesia Kretzulescu: Es una iglesia cerca de la Plaza de la Revolución que permanece un poco escondida a pesar de su gran belleza. Data de 1720.
Iglesia Kretzulescu.
Parque Cişmigiu.
  • Parque Cişmigiu: Es el parque dentro del centro histórico, si bien no el más lindo. En invierno parte del lago se convierte en una pista de patinaje sobre hielo.
  • Pasaje Victoria y Pasaje Inglés: El Pasaje Victoria es conocido por los paraguas de colores colgantes. Mayormente instagramer, en invierno no tiene ningún encanto mientras que en verano es uno de los sitios para ir a tomar algo. A pocos metros está el Pasaje Inglés, un sitio con mucho más para contar. Cuando vez el ingreso dudas si atravesarlo o no, pero ten en cuenta que la ciudad en sí es muy segura. En 1900,era un burdel lujoso y tomó el nombre por el Hotel Inglés al final del mismo. Desde la II Guerra Mundial es utilizado como residencia social aunque cada tanto atrae algún curioso, amante de lo vintage.
  • Teatro Odeon: Fue fundado en 1946 pero recién en 1974 se trasladó al edificio actual. Es uno de los sitios más conocidos de las artes escénicas de la ciudad. El edificio es muy lindo y queda a pocos metros de todas las demás atracciones.
Teatro Odeón.
  • Palacio Sutu: Una de las residencias aristocráticas más antiguas de Bucarest, de 1835. Se lo puede visitar por dentro (10 lei).
  • Palatul CEC: Un edificio muy instagramer pero con más méritos que ese. Lo diseño un arquitecto de la escuela de Bellas Artes de París en 1900 y es la sede del banco más antiguo del país. Catalogado de Monumento Histórico, cuenta con una gran cúpula de cristal y metal, escudos de armas en sus cuatro esquinas y cúpulas renacentistas.
  • Museo de Historia Nacional de Rumanía: Contiene una importante colección de objetos romanos y el Tesoro Nacional de Rumanía. Los recomendados son el área de la Columna de Trajano con una reconstrucción a tamaño real y el sótano con una zona dedicada al Tesoro Nacional Rumano. ¡Coronas reales incluidas! La entrada es de 10 lei, aunque conviene chequear en su web.
  • Pasaje Macca – Vilacrosse: En el pasado era una posada que fue comprada por Petros Seraphim como dote para sus hijas. El pasaje tomó el nombre de los maridos y se construyeron tiendas de lujo. Hoy en día es un pasaje comercial de finales del S.XIX. Tiene forma de herradura y une dos calles mientras te pasea por cafeterías y restaurantes. Su techo de cristal es similar al de la Galería Víctor Manuel II de Milán y es uno de los vestigios de la  Bèlle Époquede Bucarest.
  • Caru’ cu bereInaugurado en 1879, es el restaurante más antiguo de la ciudad. No te dejes engañar por el exterior. Sus techos góticos y cristaleras Art Noveau valen la pena la visita. Sabes lo que me gustan los sitios góticos con sus detalles sobrecargados, arcos y dorados. Es uno de mis tres sitios favoritos de Bucarest. Si quieres disfrutarlo sin gastar demasiado dinero, ve a desayunar.
Restaurante Caru Cu Bere.
Monasterio Stavropoleos.
Monasterio Stavropoleos, ideal para leer un libro con un té o mate.
  • Monasterio Stavropoleos: El lugar más mágico de todo Bucarest. Se trata de una iglesia ortodoxa y un claustro construidos en 1724 con un estilo renacentista rumano. Cuando fui estaba vacío salvo por dos mujeres que fueron a prender velas y rezar entre las lámparas de araña y murales. El patio, con columnas talladas y enredaderas, es un pulmón cubierto de historias en medio de una ciudad en crecimiento.
  • Carturesti Verona: La librería más linda y especial de todo Bucarest y no conocida por el turismo. Se trata de un viejo palacete donde puedes perderte entre libros, vinilos, sus techos altos, adornos de otra época y espejos. Me parece mucho más especial que Carusel. Por si no la encuentras: Strada Pictor Arthur Verona 13-15, București 030167.
Carturesti Verona.
Carturesti Carusel.
  • Carturesti Carusel: La librería más famosa de Bucarest y también la más instagramer. Columnas blancas, escaleras en caracol, lámparas con falsas hojas de colores… De comprar libros nada. Los precios son elevados. Puedes conseguirlos mucho más barato en la librería Antic ExLibris.
  • Iglesia Nueva de San Juan (New St. George Church): De 1756, es una de las doce iglesias que se salvaron de la destrucción masiva de Ceauşescu cuando se construyó el Palacio del Parlamento. Es uno de los edificios trasladados enteros entre 1982 y 1988. No es tan turística como las demás y sigue siendo muy hermosa.
  • Curtea Veche: Construida en 1459, es la primera corte real de Bucarest. Alojaba a la carte de Vlad Tepes (Vlad Drăculea o Vlad el Empalador). El incendio de 1718 y el terremoto de 1738, ocasionaron su destrucción y en la actualidad solo sigue en pie la iglesia Curtea Veche construida en 1559. Se trata de el edificio religioso más antiguo de Bucarest.
  • Iglesia de Sfantul Anton: Iglesia de la Corte Principesca Antigua o Iglesia de Curtea Veche, es la iglesia más antigua de Bucarest (1545-1554). Fue durante dos siglos el lugar de coronación de los gobernantes rumanos.
  • Hanul lui Manuc: Construido entre 1804 y 1808 por un comerciante armenio, se trata de un hotel y restaurante que fue conservado con sus adoquines de madera, cuadros y barandas.Puedes ver la construcción desde el patio interno. Aquí, en 1812, se negoció el final de la guerra ruso-turca.
  • Templo Coral: La sinagoga más grande del país. Su fachada de ladrillos tiene un estilo arabesco mientras que por dentro tiene balcones de madera con detalles decorativos en dorado (10 lei). El interior vale la pena la visita.
Iglesia de Sfantul Anton.
Iglesia Nueva de San Juan.
  • Bulevar Unirii: Ex Bulevar de la Victoria del Socialismo, se trata de 3.500 metros construidos para opacar a los Campos Elíseos de París y como alfombra de entrada al Palacio del Parlamento.
  • Palacio de Justicia de Bucarest: Inaugurado en 1895 con arquitectura neoclásica y neo renacentista, se construyó durante el período comunista. El uso de materiales nobles lo posicionan en uno de los palacios de justicia europeos más lindos. Otro dato curioso: tiene 690 habitaciones.
  • Monasterio Antim: Otra de las iglesias ortodoxas que valen la pena, así sea para admirar su puerta de madera tallada a mano. Fue construido en 1713 a pedido del obispo de Valaquia. Cuenta con una biblioteca con objetos personales y religiosos del santo, dependencias monacales y una iglesia con unos murales que te dejan congelado por unos segundos.
  • Palacio Cotroceni: Es la residencia oficial del presidente de Rumanía y dentro se encuentra el Museo Nacional Cotroceni (55 lei).
  • Palacio del Parlamento Rumano: Ceaușescu le llamaba “la casa del pueblo”. Es famoso por ser el edificio administrativo civil más grande del mundoy el segundo edificio más extenso del mundo después del Pentágono. En sus 340.000 metros cuadrados tiene dentro el Museo Nacional de Arte Contemporáneo y el parlamento, entre otras cosas. Para poder ingresar hay que reservar la visita con antelación.
  • Catedral de la Salvación del Pueblo Rumano: Aún sigue en construcción. Se espera que sea la catedral ortodoxa más grande del mundo. Está en la lista, pero realmente si la salteas no te pierdes de mucho. Al menos hasta que la habiliten y puedas entrar.
  • Baños termales de Bucarest: Se dice que son los más grandes de Europa. Tiene diferentes áreas, con diferentes precios de acceso que comienzan en 49 leu. Las piscinas están muy bien y tienen un algo a parque de diversiones acuático. Hay un shuttle bus que sale desde el arco de triunfo y te lleva gratis.
  • Bares y azoteas: En verano las azoteas y los bares abiertos explotan de gente mientras que en invierno el ambiente nocturno cambia bastante ya que lo que caracteriza la ciudad son las fiestas en las terrazas. Uno de los más recomendados es el Nomad Skybar (Strada Smârdan 30).
Templo Coral.

TOURS Y ALREDEDORES

Los que más me gustan son los llamados yours gratis (a la gorra) como el Tour del Casco Antiguo de Bucarest y el de Reyes y Dictadores. Además, muy con mi forma de ser: el Bucarest Alternativo y el de misterios y leyendas.

Además en los alrededores hay muchas cosas que ver. Para ir y volver en el día: las minas de sal de Slanic (unas de las más impresionantes del mundo, 8 horas), excursión a los castillos de Bran (Drácula) y Peles (12 horas), una de las excursiones más completas de los alrededores (11 horas) y el tour completo de 2 días por Rumania. 

Nomad Skybar.

TRANSPORTE EN BUCAREST RUMANIA

Automóvil propio es solo aconsejable si lo vas a utilizar para salir de Bucarest porque hay muchos problemas por falta de espacios para estacionar.

Los taxis no son recomendables por motivos de seguridad, aunque cuestan 1,5 lei por kilómetro. Otra opción, si no te gusta el transporte público, es usar Uber con precios menores a los 5 euros por trayectos de media hora. Bolt, una app colaborativa rumana, funciona como Uber pero es más barato.

El metro es eficiente y rápido, aunque no demasiado extenso (4 líneas). Funciona todos los días desde las 5 am hasta las 11 pm y cuesta 3 lei por un trayecto o 5 lei por dos. Las máquinas expendedoras tienen opción de inglés y se paga con billetes en efectivo.

El tranvía y los autobuses son los transportes más utilizados dada la enorme red de conexiones que tienen. Hay que comprar la tarjeta STBA Non Nominal Active Card (3,7 lei) en el aeropuerto o cualquier punto de entrega de STBA. Conviene pedirla en el aeropuerto porque la página de dónde se emiten está en rumano. Para cargarla, cualquier punto de STBA es válido y hay por todos lados sobre todo cerca de estaciones de tranvía. Los costos de travesía son de 1,3 lei para rutas urbanas, 3,5 lei líneas express y 1,5 lei para los suburbios.

Si te alojas cerca del centro histórico lo mejor es caminar. En general todo está cerca, teniendo que caminar como mucho 5 kilómetros para las cosas más alejadas.

CÓMO IR DE OTP AEROPUERTO A BUCAREST

El precio de los taxis varían entre 1,39 y 3,5 lei por kilómetro, aunque siempre es más aconsejable Uber. Otra forma es tomar el Shuttle Bus. El precio ronda los 5 euros por trayecto y adulto. Si se quiere optar por algo fácil y barato, lo mejor es tomar alguna de las dos líneas de autobuses locales RATB cuyo precio es de 3,5 lei por trayecto (0,80 euros):

  • Línea Express 780: Conecta el aeropuerto con Gara de Nord (estación central de trenes). Funciona entre 05:35 y 23:10 horas de lunes a viernes.
  • Línea Express 783: Conecta el aeropuerto con Piața Unirii. Ideal si vas a la parte antigua de la ciudad o quieres tomar el metro o el tram a algún otro sitio. Funciona entre 00:30 y 23:45 horas de lunes a viernes.

DINERO EN BUCAREST

Rumania está dentro de la Unión Europea pero no dentro del espacio Schengen y tiene su propia moneda: el leu que en plural se llama lei. Algunos conversores y bancos también la llaman RON.

Puedes pagar con tarjetas en todos los supermercados y muchos restaurantes y tiendas aunque es mejor llevar efectivo para pagar el transporte público o comprar en tiendas más chicas.

Algunos descuentos que te pueden ayudar en tu viaje:

DESCUENTO SEGURO DE VIAJE del 5% acumulable con otros descuentos con código GUADA5 en Assist 365.

USD DE REGALO para hospedarte con AirBnb (en Bucarest encuentras pisos enteros en pleno centro histórico por 20 usd).

20% DESCUENTO EN VOLUNTARIADOS para los que quieran probar unos días en Worldpackers.

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3 comments

  1. pablo senessi

    espectacular !!!

  2. Hola.

    Como español me gustaría hacer una puntualización respecto a los gitanos. Es cierto que en Rumanía o Hungría no los consideran totalmente compatriotas. pero en España eso no es así. Al margen de lo que una persona piense sobre ellos, nadie te dirá que los gitanos no son españoles. Por lo que respecta a su mala integración en la sociedad, es un asunto bastante complejo, demasiado como para desarrollarlo en este pequeño comentario. Pero me parece importante destacar que habría que buscar la responsabilidad en ambas partes, tanto en ellos mismos como en los payos (así llaman ellos a todos los demás).

    Aparte de esto, quisiera felicitarte por tu bitácora. La acabo de descubrir y me parece muy interesante, bien escrita e ilustrada. Es el tipo de bitácora que me gusta. Voy a seguir leyéndote.

    Un saludo.

    • ¡Muchas gracias por contarnos Javier! Es algo que me llama mucho la atención, no solo de los gitanos sino de otras culturas dentro de una gran cultura diferente (donde se mezclan pero no al 100% y las interacciones son diferentes). Sí, siempre va de ambos lados. Seguro a otros les parece curiosa la cultura argentina como a mí la de ellos. 🙂 Está bueno aprender las diferencias y pensar qué uno quiere de eso además de entender al prójimo. Los rumanos pensaban que era raro que pusiera tanto interés en los gitanos pero no veo por qué no, son una cultura interesante como cualquier otra. ¡Abrazo grande y bienvenido!

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