Guía de Berlín, la ciudad museo

Berlín me recibió inesperadamente en un día de invierno, con cuatro grados bajo cero y cierta melancolía respaldada por los árboles pelados, expectantes de la primavera.

Me recibió y alojó por dos semanas en vísperas de navidad. Mi alma gritaba de emoción al ver las luces que la cubrían por la noche. Árboles navideños, falsos rayos luminosos colgando sobre mi cabeza, vino caliente con especias y los famosos mercados navideños repletos de artesanías, comidas y charlas.

Bajo el espíritu de fiesta, estaba Berlín desnudo. El Berlín de los bares y las discos de música electrónica; el Berlín de las drogas, del sexo público y el descontrol. El Berlín de los fumadores y reglas laxas anti-tabaco; de los drogadictos; de los indigentes que se pasean casi invisibles por las calles; de la basura que no se levanta por días fuera del centro; de los petardos de año nuevo sobre el suelo por semanas y el miedo que infligieron porque el pueblo así lo quiere. El Berlín donde los tomates se venden en bandejas de plástico dentro de otra bolsa de plástico y donde pocos reciclan eficientemente y vaya a saber qué hace el gobierno luego.

Pero también el Berlín de las mezclas arquitectónicas locas, de los parques, del aire puro que se llevó el asma que me agarró en Madrid; de los lagos congelados y el patinaje sobre hielo, de los mercados de pulga, del arte urbano, del renacimiento de la esperanza y la transformación del horror en sonrisas que trajo la guerra. Berlín es así, como toda ciudad: Una mezcla de cosas que me gustan con otras que no tanto. Una mezcla de perdiciones, añoranzas, risas y encuentros.

La primera semana me pasearon por cemento, aunque pronto se dieron cuenta que lo que más me impresionaba era la cantidad de parques que tiene la ciudad. ¡Eso y los grafitis! Porque Berlín es un enclave de arte urbano.

El cemento hizo que me diera cuenta de que se trata de una ciudad museo. Vi representaciones del muro, fotografías y monumentos por doquier, fotos de los caídos, flores en la calle en sitios donde murieron los que intentaron cruzar el muro. Una ciudad que no permite olvidar porque no quiere revivirlo.

Mi guía, si bien vivió muchos años allí y su origen es europeo, no era alemán. No paraba de señalarme que lo increíble de ese pueblo es que eran los primeros en encontrar “una forma eficiente y veloz” de matar. Lo decía por las cámaras de gas nazis. No entendí qué tenía de increíble ni por qué cada vez que hablábamos del muro salían los nazis a colación si la Guerra Fría ocurrió después de la Segunda Guerra mundial. “Las líneas de dónde termina una y dónde comienza la otra son imaginarias, un mero artilugio para poder contar la historia”, me recordaba.

Rápidamente me saturé de repasar la historia del muro y de ver las fotos de los fallecidos. Le dije que visitar monumentos no me aportaba nada y que más que aprendernos la historia con números, nombres y apellidos, para mí era más importante preguntarnos e intentar entender por qué llegamos a ese punto; porque horrores similares pasaron en cada rincón del mundo. Los monumentos intentan generar empatía más que eruditos en la historia de la ciudad. ¿Qué nos lleva a obedecer ordenes que no consideramos morales? ¿Por qué cambiamos de opinión? ¿Cómo puede cambiar la moral de una persona? ¿Por qué? ¿Cuándo? ¿Qué debemos proteger de nuestras creencias y de los límites morales que tenemos? Conocernos para no repetir la historia. Pero siempre la repetimos, ¿Por qué? ¿Porque solo la aprendemos de memoria pero no internalizamos el aprendizaje que nos deja sobre cómo funcionan nuestras mentes?

Mi guía pareció horrorizado ante mi aparente frialdad. Es aparente porque ya vi tantas cicatrices de matanzas alrededor del mundo, tantas fatalidades… Ocurre en todos los pueblos y me da una pena inmensa. Tan grande que no me hacen falta ya los monumentos para generar empatía y ganas de frenar todo aquello que causa dolor en nuestro planeta.

Me dijo: “Pero una matanza en Camboya no impacta al mundo tanto como una matanza en Europa por cuestiones políticas y económicas a nivel mundial”. ¿Por qué el sufrimiento de unos importa más que el de otros? Cualquier sufrimiento trae la misma lección si queremos escucharla: Cómo no caer de nuevo en ese sufrimiento. Y para eso tenemos que entender no solamente qué pasó a nivel geopolítico sino cómo son los cambios a nivel interno para que tantas personas avalen esos hechos.

Recordé el dolor que vivimos en Argentina con los miles de desaparecidos, los bebés secuestrados y los torturados. No creo que el dolor de mi familia, el de una familia en Camboya o el de una alemana valgan más que el de la otra. Algo estamos haciendo mal si hablamos así. Algo estamos haciendo mal porque los periódicos y las noticias lo consideran de esa forma. Podría decir que murieron muchas más personas en la dictadura militar que a causa del muro de Berlín pero de nuevo, eso no viene al caso. El dolor es dolor. Aunque me preocupa que importe más el europeo o el norteamericano que el de naciones con menos peso económico.  Algo estamos haciendo mal si hablamos así.

Me perdí en las miles de hectáreas del bosque de Grunewald y me entró una idea con la primera bocanada de aire puro. Berlín después de todo estaba surtiendo efecto con todos sus monumentos: Me tuvo pensando la semana entera qué nos lleva a generar tanta discriminación, odio, genocidios y divisiones, y cómo frenarlo.

Miré a mi guía y dejé de intentar hacerme comprender. ¿Cómo explicarle a alguien que tiene una vida tranquila y que sus miedos surgen porque su paga es solo de dos mil euros al mes? ¿Cómo explicarle todo el horror que te transmite alguien al que asesinaron a sus padres o una mujer violada?

Es difícil explicar qué se siente tener una desconfianza nata porque vienes de un país donde es común que te pongan un arma en la cien para robarte; qué se siente que te cuenten desde pequeña las torturas del régimen militar; qué se siente ver al menos una mínima parte de lo que pasa en el mundo: El hambre, la injusticia, la discriminación. ¿Qué le voy a contar yo si sé solo una parte pequeñísima de esas cosas y aún así no sé ponerlas en palabras? ¿Acaso lo viví sin poder ver la luz? ¿Viví la desesperación en carne propia?

Lo único que sé es que Berlín me regaló preguntas, dudas y pensamientos que quedarán en mi cabeza por un tiempo.


BREVE HISTORIA DEL MURO DE BERLIN

Para entender un poco la historia primero hay que saber fechas. La unión soviética existió entre 1922 y 1991. La Segunda Guerra Mundial se dio en el medio, entre 1939 y 1945. Cuando terminó, comenzó la Guerra Fría (1945-1991) que fue un enfrentamiento político, económico, social y militar entre el bloque capitalista Occidental, liderado por Estados Unidos, y el bloque comunista del Este. El Bloque del Este, era el conjunto de países socialistas en Europa Central y del Este liderado por la Unión Soviética que enfrentaba al Bloque Occidental (principalmente Estados Unidos y Europa Occidental).

Aunque muchas veces se enseñe la historia así, las fechas no son tan exactas realmente porque durante la Segunda Guerra Mundial la URSS avanzaba también.

En 1945, al final de la guerra, tuvo lugar la conferencia de Yalta entre Iósif Stalin (Unión Soviética), Winston Churchill (Reino Unido) y Franklin D. Roosevelt (Estados Unidos). Suele considerarse como el comienzo de la Guerra Fría que paralelamente se desarrolló en Berlín a nivel micro. Allí los Aliados dividieron Berlín en cuatro sectores: Francia controlaba el noroeste, Gran Bretaña el oeste y USA el suroeste. El este quedó bajo el mando de la Unión Soviética.

Los soviéticos bloquearon el transporte por ferrocarril y carretera para lograr unificar y controlar toda la ciudad. Fracasaron debido al puente aéreo que los ingleses y los estadounidenses crearon desde junio de 1948 hasta mayo de 1949. Se trasladaron por avión millones de toneladas en carbón, alimentos y materiales de construcción para hacerle frente a la URSS.

En 1949 se crea la OTAN que es una organización que constituye un sistema de defensa contra la URSS o cualquier potencia externa. Sus miembros eran básicamente Norteamérica y Europa. En respuesta a esta alianza, en 1955 tuvo lugar el Pacto de Varsovia entre ocho países socialistas europeos (Albania, Bulgaria, Checoslovaquia, República Democrática de Alemania RDA, Hungría, Polonia, Rumania y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas) para contrarrestar el rearme de la Republica Federal de Alemania, el Oeste capitalista.

Así Berlín fue dividido entre el este y el oeste y en 1961 se levantó el Muro de Berlín. Los soviéticos decían que era para proteger a la población de los fascistas que querían derrocar el estado socialista. El muro servía contra el espionaje y contra las fugas.

El muro tenía 45 kilómetros de largo y dividía Berlín en dos. Otros 115 kilómetros rodeaban el oeste comunista aislándola de la RDA. Constituyó el símbolo más conocido de la Guerra Fría.

El muro no era solo un muro. Había dos muros y un espacio en el medio con torres de vigilancia que disparaban al que intentara cruzar. Muchos túneles se cavaron para pasar por debajo y muchos fueron los muertos. No se sabe exactamente cuántos murieron, pero se cree que más de 200 personas aunque el Centro de Estudios Históricos de Potsdam estima que el total de muertos fue de 125.

El Muro de Berlín cayó en la noche del jueves 9 al viernes 10 de noviembre de 1989, 28 años después de su construcción.


GUÍA DE BERLÍN: QUÉ VER Y VISITAR 

En esta guía de Berlín notarás que es una ciudad que tiene de todo: parques, historia, arquitectura, arte y una vida nocturna alocada. Me voy a centrar en todo lo que no es vida nocturna, aunque recomiendo vivirla también.

Parques para respirar:
  • El Bosque de Grunewald, al oeste de Berlín, tiene una extensión de 3.000 ha y es la zona más verde de la ciudad. En la cima se encuentra Teufelsberg (la montaña del diablo) y las viejas edificaciones que se utilizaron como estación espía de escucha estadounidense durante la Guerra Fría. Hoy en día están abandonadas pero un grupo de aficionados las están reformando para uso recreacional. La entrada vale 5 euros y hay un sinfín de graffitis enormes de diferentes autores que le dan un toque curioso.
  • El Jardín Botánico de Berlín tiene 43 hectáreas y 22.000 especies de plantas. Se trata de uno de los más grandes de Europa y tiene dentro el museo de botánica.
  • Gärten der Welt, los jardines del mundo, es un parque público que consta con 100 hectáreas donde encuentras 10 jardines temáticos que te trasladan a paisajes de Asia, Arabia y Europa. El jardín chino es muy recomendado con su lago, pabellones y casa de té.
  • Si te quedas varios días y disfrutas las caminatas también puedes visitar Pfaueninsel, una isla en el río Havel situada en Berlín-Wannsee, en el distrito de Steglitz-Zehlendorf. Es parte de los Palacios y Parques de Potsdam, reserva natural, área de protección para aves silvestres y Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

La ciudad museo:
  • La Puerta de Brandeburgo fue construida entre 1788 y 1791 durante el reinado de Federico Guillermo II de Prusia por Carl Gotthard Langhans, siguiendo el modelo de la puerta de acceso a la Acrópolis de Atenas. En este lugar se encontraba en esas fechas una de las 18 puertas de la muralla de la ciudad de Berlín.

 

  • Museumsinsel o Isla de los Museos es Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Se llama así a la mitad septentrional de la isla Spreeinsel, en el centro de Berlín. La Isla de los Museos de Berlín (Museumsinsel) contiene cinco museos de renombre mundial: Pergamonmuseum, Bode-Museum, Neues Museum (New Museum), Alte Nationalgalerie y Altes Museum. Las exhibiciones más importantes incluyen el busto de la reina egipcia Nefertiti, el Altar de Pérgamo y la Puerta de Ishtar. También encuentras en la isla la Catedral de Berlín. Aunque la entrada a los museos (18 euros por todos) te parezca cara, vale la pena mirar los edificios por fuera y disfrutar del río que la rodea. Sobre todo en verano donde se llena de vida y alegría.
  • El edificio del Reichstag, ubicado en el barrio Tiergarten, fue la sede del Reichstag en tiempos del II Imperio alemán y del parlamento de la República de Weimar. Hoy en día es el lugar de reunión del parlamento alemán (Bundestag). El edificio de 1894 tiene un estilo neo-renacentista. El aspecto que tiene en la actualidad lo adquirió en 1990 por el arquitecto Sir Norman Foster. La entrada es gratuita, pero hay que pedirla online y en general con varias semanas por adelantado.

 

  • El East Side Gallery es uno de los sitios más conocidos y uno de mis preferidos. El arte urbano plasmado en casi un kilómetro y medio del muro permite tomar conciencia sobre los hechos históricos que han a marcado a la humanidad. La pintura más famosa es el beso entre los líderes soviéticos Leonid Brezhnev y Erich Honecker. Mientras ellos celebraban 30 años de la República Democrática Alemana, el pueblo del lado este aún buscaba la manera de escapar. No es un sitio para reír sino para reflexionar.

  • Potsdamer Platz era el antiguo corazón de Berlín, y tenía una densa actividad comercial y cultural antes de la guerra. Tras la guerra y la posterior construcción del Muro, la destrozada Potsdamer Platz se convirtió en un terreno vacío. Sólo un edificio logró sobrevivir a la Segunda Guerra Mundial. La Haus Huth, una construcción de seis plantas que soportó los bombardeos gracias a su estructura de acero. Tras la caída del Muro de Berlín la plaza se convirtió en una atractiva área urbanizable y hoy una de las zonas más modernas de la ciudad. Al oeste de la plaza, se encuentran dos importantes bloques arquitectónicos: Sony Center y Quartier Daimler Chrysler.
  • El Sony Center vale la pena la visita no solo por la historia de su suelo sino por la arquitectura increíble del edificio. Su techo de cristal está sostenido por vigas de acero dispuestas en círculo y se ilumina por la noche cambiando de color progresivamente. El complejo futurista cuenta con tiendas, restaurantes, hotel, museos y cines.

  • En una de las intersecciones de la Potsdamer Platz, en 1924, se instaló el primer semáforo de Europa. El cambio de señal no era automático, un policía sentado en la cabina en lo alto de la torre de ocho metros cambiaba manualmente los colores. Actualmente hay una réplica del original que fue destruido durante la Segunda Guerra.
  • La Torre de la Televisión de Berlín (Fernsehturm), erigida en 1969, era el orgullo de la RDA y fue construida para mostrar la superioridad del comunismo sobre el capitalismo. Situada en el centro de Alexanderplatz, la plaza más importante de la zona soviética, Tiene 368 metros de altura y es la estructura más alta de Alemania. Su restaurante giratorio tiene las mejores vistas de Berlín. También se puede ir a la plataforma de observación, a 203 metros de altura. Puedes comprar la entrada aquí.

  • El Monumento en Memoria de los Judíos Asesinados en Europa se trata de 2.711 bloques de hormigón de diferentes alturas que van desde los 0,2 a los 4,7 metros. Recuerda el genocidio de 6 millones de judíos bajo el régimen nazi. El arquitecto no le otorgó un significado en concreto, pero dicen que representan lápidas y las cenizas de los cuerpos. Para mí representa la separación y la confusión que crean el individualismo y las ideologías separatistas entre humanos.

  • Durante la Guerra Fría, Friedrichstraße se hizo famosa por ser una estación de tren que se encontraba en su totalidad en Berlín Este. Sin embargo, continuó siendo utilizada por Berlín Occidental. Era un agujero en la cortina de hierro. Fue un punto de dolor y despedidas entre amigos y parientes. Hoy en día es visitada por turistas además de seguir utilizándose para el tren.
  • Checkpoint Charlie fue el más famoso de los pasos fronterizos del Muro de Berlín entre 1945 y 1990. Sobre la Friedrichstraße, separaba la zona de control aliada de la soviética. La denominación Charlie procede del alfabeto fonético de la OTAN y es su tercera letra. Fue demolido en 1990 pero en el 2000 se inauguró una reconstrucción idéntica de la primera caseta de control.

  • En el museo Berliner Unterwelten podrás explorar la historia subterránea de la ciudad: los búnkeres de la II Guerra Mundial, los pasajes subterráneos del muro y mucho más.
  • En el Campo de Concentración de Sachsenhausen podrás ver el patio de formación, los barracones, la cocina, las celdas de castigo, la sala de autopsias e incluso los crematorios. Los nazis fueron los que crearon y automatizaron tanto las matanzas en masa como los campos de concentración. Aquí verás cómo eran y, si tienes imaginación, se te pondrá la piel de gallina con lo que se sentía ser un prisionero allí. Puedes contratar un tour aquí.
Otras curiosidades de la ciudad para visitar en la guía de Berlín:
  • Haus Schwarzenberg Street Art Alley es un callejón con tiendas interconectadas y restaurantes. Es muy visitado por el arte callejero de sus paredes que cambia todo el tiempo. Es un collage en constante evolución. Por aquí pasaron obras de El Bocho, Miss Van, Stinkfish y Otto Schade, entre otros. Aún hay una pintura de Anne Frank de Jimmy C.Haus Schwarzenberg, una organización artística sin fines de lucro en el edificio contiguo al callejón, es la responsable de tanto talento.
  • El salón de té Tadshikische Teestube fue construido como un pabellón de Tayikistán en una de las ferias comerciales de Leipzig alrededor de 1970. Después de la feria, fue donado por la República Soviética de Tayikistán a sus anfitriones de Alemania Oriental. Vale la pena visitarlo por el increíble té y el ambiente. Las columnas fueron talladas a mano al igual que el techo, traído enteramente desde Tayikistán.

  • La Biblioteca de la Universidad de Humboldt, Jacob-Wilhem-Grimm-Zentrum, es un sitio para los amantes de la arquitectura. El edificio está formado por una enorme estructura de madera y cristal para iluminar de forma natural la gran sala central distribuida en terrazas escalonadas. El primer piso cuenta con ventanales amplios pero los pisos superiores, que albergan más de dos millones y medio de libros, tienen ventanales muy angostos y profundos. El sol no atraviesa el cristal sino que rebota sobre la construcción de la ventana y deja pasar un halo de luz protegiendo así los libros.

  • Mengenlehreuhr es un reloj diferente: Mide el tiempo en colores, luz y la teoría de conjuntos. Diseñado como una pieza retro-futurista, el reloj se instaló por primera vez en Berlín en 1975. Fue encargado por el senado y diseñado por Dieter Binninger. Tiene 24 luces que parpadean en patrones que miden un ciclo de 24 horas. Algunas luces representan unidades de cinco horas, mientras que otras unidades de una hora, minutos o segundos. Las bombillas se quemaban con frecuencia por lo que el costo de mantenimiento era de 5.000 €. Finalmente se cambió de sitio frente a un edificio alto y los costos fueron subvencionados por las tiendas. Aún sigue en funcionamiento.

  • Los Flea Maket (mercado de pulgas) son casi una parada obligada si te interesa entender la vida de la ciudad. Uno de los más populares tiene lugar todos los domingos y se encuentra en Mauerpark. Allí puedes encontrar todo tipo de artículos vintage, desde ropa, zapatos y bolsos hasta joyas, muebles, bicicletas y discos de vinilo, entre otras cosas.

  • Markthalle Neun es un mercado de comida bajo techo inaugurado en 1891. Suele tener eventos semanales y mensuales. Por ejemplo, los jueves de 17 a 22 horas está el Streetfood Thursday donde los puestos compiten en un concurso gastronómico con comida de diferentes partes del mundo. Además, una vez cada tres meses se convierte en un mercado de los dulces.
  • Holzmarkt es un proyecto de pueblo urbano con materiales reciclados y de segunda mano con un estudio para acróbatas de circo, un teatro para niños, una pastelería, guardería para los niños mientras sus padres disfrutan de la fiesta, entre otras cosas. Fue creado por los dueños de los mejores clubs pero vale la pena la visita. Y tiene un banco junto al río, bajo un sauce llorón, donde vale la pena pasar al menos una hora disfrutando de la conjunción de la naturaleza con la ciudad.
  • Corbusierhaus: En 1953 se diseñaron nuevas construcciones, para la exposición de construcción internacional, que debían acabar con la escasez de viviendas de la posguerra. Unité d’Habitation es un edificio de apartamentos de 1958 diseñado por Le Corbusier, uno de los arquitectos más famosos de la historia. El complejo de viviendas de hormigón en bruto se encuentra cerca del Estadio Olímpico, lindando con el Grunewald. Cuenta con 530 viviendas, tienda grande, cine y sitio para exposiciones. La idea es que dentro hubiera colegio, supermercado y todo lo que la gente necesita en su vida diaria. La idea central no prosperó pero hoy en día se utiliza de todas formas.
Unité d’Habitation.
  • Una curiosidad de Berlín para los que les gusta las búsquedas del tesoro es Kaninchenfeld (Rabbit Field). Se trata del tributo a los conejos que vivían entre las dos paredes del muro y pasaban libremente de un lado al otro. En 1999 la artista Karla Sachse colocó 120 siluetas de conejos cerca del área. Muchas desaparecieron bajo nuevas capas de cemento pero aún queda alguna a lo largo de Chausseestraße, cerca de la estación de U-bahn Schwartzkopffstrasse.
  • La terraza de Klunkerkranich es ideal para ver el atardecer sobre la ciudad, si te gustan las alturas.
  • Y si vas en navidad, los mercados de navidad te atraerán como las lámparas a las moscas. ¿Qué encontrarás allí? Música, mucha comida típica, tiendas de regalos y artesanías y música.

Dos cosas que quizás no sabías:

  • No es algo que visitar particularmente pero sí para observar. Dependiendo de si te encuentras en el Este o el Oeste los semáforos En el Este los semáforos tienen un divertido hombrecito en posición parado o caminando.
  • Por si no lo sabías, en Berlín puedes recuperar parte de tu dinero por las botellas de plástico y vidrio que consumas. En los quioscos y supermercados hay máquinas donde tiras las botellas dentro y te dan un ticket que puedes canjear por dinero. Generalmente se trata de unos 10-25 centavos por botella.


CÓMO MOVERSE DENTRO DE BERLÍN

Durante el verano puedes caminar en el centro aunque las distancias son largas. Te aconsejo rentar una bicicleta. No te preocupes que con candado la ciudad es segura. La bici te permitirá disfrutar de más tiempo los sitios que elijas, pero también poder descubrir los tuyos propios. ¿Dónde? Aquí.

Durante el invierno el frío y las distancias lo hacen más difícil sobre todo por los grados bajo cero. El transporte público es muy caro (el billete más barato de metro/subte cuesta más de 2 euros). Por eso te recomiendo comprar antes de ir la Berlin WelcomeCard que permite el uso ilimitado del transporte público incluso para ir al aeropuerto y proporciona descuentos de hasta el 50% en más de 190 museos y atracciones de Berlín. Más sobre la tarjeta aquí.

Si te gusta algo intermedio entre visitar todo por tu cuenta y los tours guiados, puedes subirte al autobús turístico aquí. Te llevará a los sitios de interés mientras te da información sobre ellos. Durante el tiempo de validez de tu billete puedes bajarte y subirte cuantas veces quieras en el recorrido para entrar a los lugares y poder tener tus recreos y libertad.


QUIERO TOURS GUIADOS

Los tours también son válidos sobre todo en un sitio con tanta historia. Muchos prefieren alguien que les cuente qué pasó en cada sitio y su importancia en vez de buscar en internet durante horas. Algunos de los tours que te recomiendo son:

Berlín en bicicleta: En verano y para los amantes del deporte y el aire libre, es una buena opción. El aire de la ciudad es bastante limpio y no afecta los pulmones.

Visita guiada por Berlín, los lugares imprescindibles de una de las metrópolis más apasionantes de Europa.

Paseo histórico por el Berlín del nazismo: Columna de la Victoria, G      ran Estrella de Berlín, lugar de la ejecución de Stauffenberg, la calle Wilhelmstrasse, Ministerio de las Fuerzas Aéreas, Ministerio de propaganda Nazi, Cancillería y Búnker de Hitler.

Berlín durante la Guerra Fría: Todo lo que tiene que ver con la división de Berlín por el muro y la lucha entre la URSS comunista y el occidente capitalista. Hay mucho por ver.

Visita guiada por el Berlín urbano: Graffitis, una fábrica de luces, una casa en un árbol y la East Side Gallery entre otras cosas. Para los que nos gusta conocer el Berlín actual.

Si tienes tiempo y ganas otra actividad recomendada es la visita a Potsdam, una de las ciudades más bellas y señoriales de toda Alemania según dicen.

¡Ojalá te sirva la guía de Berlín! ¿Algún otro consejo? Comparte en los comentarios.

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2 comments

  1. Alejo Rodriguez

    Muy bueno y detallado tu viaje por Berlin dónde nos compartiste tus vivencias.
    Abrazo desde Argentina querida Guada

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