Casamance: las minorías, su lucha y mi descanso

Necesitaba vacaciones de la ruta y del calor. Un espacio para escribir tranquila y trabajar, pero con largas caminatas diarias por lugares que me inspiraran. “¿A dónde voy?”, pensé. En menos de lo que pudiera imaginar me encontraba cruzando Senegal desde la frontera con Mali hasta la costa; hasta Casamance.

Los extranjeros me habían advertido que no eran tierras tranquilas. El país más estable de África Occidental sufría desde 1982 luchas por la libertad del suroeste. En el 82 miles de manifestantes cambiaron la bandera nacional por una sábana blanca en un intento de independizarse de la capital. ¿Dakar realmente permitiría que el granero de Senegal se fuera por la borda? Siguieron años de guerrilla y muertes. Hoy en día es muy raro que suceda algo por este asunto, aunque ni bien las aguas se agitan todos hacen alusión a la guerrilla. Las carreteras están infestadas de militares que te frenan cada pocos kilómetros para mirarte a los ojos y, cuando están de humor, preguntarte de dónde vienes y a dónde vas. Los militares senegaleses son tan cordiales como los policías allí y no se andan con rodeos. El fuego se apagó con fuego y siguen pisoteando las cenizas por si el viento asoma de nuevo.

Los conflictos en África son tan complejos que nunca los llegué a entender. Casamance es el granero del país pero a ellos los productos les llegan carísimos. Los huevos para tener gallinas vienen de Brasil, muchas frutas de Marruecos y arroz de Asia pero todo va rumbo a Dakar. Desde allí lo distribuyen al resto del país pero para llegar a Casamance hay dos opciones: bordear Gambia con un barco o pagarle a los gambianos por cruzar con un camión. Las dos son caras y la región, como muchas en África, no es autosuficiente. Ese es un motivo de disputa, pero también la diferencia entre etnias.

Dakar es mayormente wolof, etnia musulmán y mayoritaria del país. Los wolof son los que acapararon el poder político y económico en Senegal. Casamance tiene a los mandinga, fula y balanta, entre otras, pero destacan los diola, que para variar son cristianos/animistas y que están orgullosos de sus diferencias. Las diferencias étnicas y religiosas son motivos de riñas también, aunque hay que tener cuidado porque ya sean musulmanes o cristianos, muchos siguen fieles a las religiones tradicionales animistas que se encuentran mezcladas con las otras. Así, un líder de cualquier religión puede aún llevar a cabo ritos y prácticas animistas de su propia etnia.

Ahora, ¿las 5.000 muertes se deben al poder centralizado de los wolof, los precios más caros en el sur y las diferencias étnicas y religiosas? Un mes fue muy poco tiempo para comprenderlo y cada vez que exponía una teoría había un “sí pero”. Así que te invito a leer libros de historia sobre la zona. Pero con cuidado, que una cosa es escribir sobre un conflicto y otra es vivirlo. La realidad en general tiene muchas verdades enmarañadas y muchas teorías juntas.

Retornando a mis vacaciones de viajar y mi “al fin trabajando con mi computadora sin parar”, mi primer parada fue Abene, muy cerca de Kafountine. Allí encontré una cabaña por una semana antes de seguir rumbo al sur.

Es una zona turística pero no tanto como para no querer ir. El estilo reggae, la vida relajada de playa y el comienzo de la selva tropical y húmeda hacen que quieras quedarte un poco más y luego otro poco más.

Bob Marley dijo que las raíces del reggae estaban en África, y más concretamente en Senegal. El estilo caribeño se asemeja mucho a la música yela de la etnia peul. Su música comenzó como una forma de comunicarse. Los tambores actuaban como telégrafos entre aldeas. Aunque hoy en día se utiliza por diversión, en ceremonias de curación de ndëpp de enfermedades mentales o posesión de malos espíritus, para eventos como bautizos (nguintés), bodas (tak), fiestas de circuncisión, funerales (duedji) y en los combates de lamb (lucha senegalesa).

Disfruté dos días de la playa y la gente del sitio y me enfermé el resto. No tenía aire acondicionado y tampoco fuerzas para caminar dos kilómetros para comprar comida así que viví dos días a base de bananas y humedad hasta que logré que baje la fiebre para ir al médico. Cinco kilómetros a pie, una hora de espera y la noticia de que no era malaria. Suspiré tranquila. Una bronquitis fuerte. Tremendo susto.

Por suerte mejoré rápido con los antibióticos y logré un acuerdo perfecto con el sitio más armonioso que podría haber encontrado en Cap Skirring: me esperaba una casa con salida al mar para mí sola en Amigo Bay.

El sur de Casamance estaba repleto de árboles milenarios que se erguían orgullosos de sus años. Me tomó muchas horas hacer pocos kilómetros hasta que me dije que tenía que dejar de parar tanto y concentrarme más en llegar antes del anochecer.

Los barcos los hacen allí y puedes ver como los reparan constantemente.

Pasé campos de arroz en los cauces de canales naturales, tierras cubiertas de verde exuberante y playas extensas y vacías. ¿Y los turistas? Los turistas dejaron de ir en masa cuando comenzó el conflicto y cerraron los hoteles más grandes, pero de a poco Cap Skirring estaba comenzando a brotar de nuevo entre los labios de los europeos que podían costearlo.

Me llevó una hora atravesar los kilómetros de arena que había desde la carretera hasta el complejo y cuando llegué, no me quise ir más. Los días transcurrían entre mi mañana de meditación en el jardín con vista al mar, horas y horas de escribir y editar para otros medios y para mí, mis tardes de largas caminatas para ver a los pescadores finalizar el día y comprar algunas frutas, y mis noches tranquilas de lectura. Después de lo duro que había sido el regreso desde Mali, sentía que estaba en el limbo y no quería que me saquen de allí.

Sacando un barco del agua. Lo colocan sobre maderas y tiran de ellas a mano entre muchos.
Lavando en el mar.

Caminando por la playa una tarde me encontré con un chico de unos 20 años que se rio cuando me reí al ver una vaca dormitando sobre la arena. Me contó que era músico y que su sueño era viajar entre los diferentes países del noroeste para aprender otros ritmos. También bailaba, aunque le dio timidez y no quiso mostrarme cuando le puse música en el móvil. Me invitó a su casa, se rio de nuevo cuando me vio intentando acariciar una gallina y me dejó ir sin pedirme mi teléfono, dinero o que me casara con él (cosas a las que me había acostumbrado en Dakar). Los meses anteriores había desarrollado una desconfianza fuerte a la gente que fuera extremadamente simpática de entrada pero la gente de Casamance no era como la de la ciudad. Aquí no me sentía una “blanca” con todos los preconceptos que venían aparejados a ello. Me sentía una persona y nada más.

Mis vacaciones para trabajar pronto terminaron y comencé de nuevo el descenso por África Occidental. Casamance retornó a mi mente en recuerdos innumerables veces y ojalá nunca deje de hacerlo.

Si quieres saber más sobre mis días en África Occidental, puedes leer mi libro Africaneando que relata las venturas y desventuras de mi viaje en moto desde España hasta Liberia.

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20 comments

  1. que lindo relato GUADA, ME ENCANTA TU MANERA DE ESCRIBIR INUNDADA DE IMAGENES, ABRAZO GRANDE MARIANO

    • Gracias Marian! Y por estar siempre por aquí. Abrazo enorme!

    • Hola Guada excelente tu relato no solo bien escrito sino que te hace estar ahí y firmar parte de esa pincelada de tu viaje. Tu historia ( mujer en moto recorriendo el mundo) me ha conmovido y esa actitud firme y humana que tenés mostrando tus miedos sin mascaras me parece lo más maravilloso, el planeta necesita más gente como vos, no lo digo para quedar bien ya que seguramente nunca nos veamos, pero me haces conocer lugares y gentes que no creo que vea, muchas gracias sos una embajadora del mundo. Vivan las 2 ruedas

  2. No sé si x haber vivido en el mismo barrio (norte) y verte como alguien que me podía cruzar en la esquina empecé a seguir tus relatos. Tal vez porque te animaste a vivir lo que algunos anhelamos en ideal y abandonamos después de 400 km en moto… Escribís amenamente, y me encanta aprender con tus viajes. Cada tanto aparecen las ganas de concretar ideales y los afectos arraigan. Seguramente muchos viajamos con vos. Se prudente te seguimos. Gracias.

    • 🙂 Que lindo Horacio. Y quizás nos cruzamos en alguna calle o en el tren o el colectivo. Abrazos y que sea lo que venga que lo vivas feliz.

    • Aldo Ramón Martinez

      Después de Lee tus relatos me causa risa aquellos que dicen que para la ruta hace falta como mínimo una 250 cc.
      Te admiro lo porque te animaste a hacer lo que muchos quisimos y no nos animamos.la mejor de las suertes.

  3. Rafael Besserer

    Hola Guada.
    Como siempre entretenidos y cargados de sentimientos tus relatos. Gracias por compartir tus emociones.
    Hermosos parajes. Cuéntame en que moto o en que medio recorres Senegal.
    Desde Chile un saludo afectuoso.
    Rafael

  4. Ezequiel R. Gutierrez

    Guada…que excelente fotos, super romántica se te ve…y distante a la vez, me gustó el relato del chico que en la playa se te acercó y te dijo que quería ser cantante.
    Cuando uno viaja a otros paies, como en tu caso…o el mío. Encuentra historias de vida…que realmente son increíbles.
    Saluditosssssssssssssss

    • Es verdad. Uno de repente conoce gente viviendo de formas que uno no se imaginaba y soñando con cosas que uno no tuvo en cuenta… Y se aprende mucho. Abrazo grande y gracias Ezequiel!!!!

  5. HErmosas tus descripciones querida..las veo en colores….cuídate..nuestro corazon te acompaña………

  6. Hola Guada,qué lindos y exóticos lugares estás recorriendo,me lleva a viajar un poco tus relatos,seguí así mucha suerte abrazo

  7. Bonito relato. La verdad es que Casamance fue de lo que más nos gustó de Senegal. La llegada de los pescadores cada tarde, lo que más.
    Un abrazo!

  8. Tomás Echeverría

    Hola Guadalupe; en primer término espero estés a buen resguardo por lo del COVID 19.
    Luego quiero decirte que comencé siguiendote por YouTube y eso se transformó en un vicio. Te encuentro, además de muy buena moza, estupenda como referente para quienes (hombres y mujeres) sentimos esa pasión por la moto, por viajar…. Por conocer. Seguí inspirádonos, todo mi apoyo por modesto que este pueda ser o parecer.
    Finalmente; sólo agregar que te deseo lo mejor, sos tremenda.
    Tomás desde Chile… ?

    • Gracias Tomás por tan lindo mensaje. Ojalá Latinoamérica vaya a estar mejor que Europa y que pase pronto este revés. No sé qué pasará con el canal ni conmigo, ni con el mundo. Son tiempos de incertidumbre. Pero intentaré seguir dando lo mejor de mí donde sea que esté. Un abrazo enorme desde Madrid!

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