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Buenos Aires: For Guada / Para Guada

Nos conocimos en Indonesia y el cómo y el cuándo me los reservo entre sonrisa y pestañeo. Luego, pasé tiempo sin un nosotros. Pasé días felices, días de llanto, días de sangre y huesos rotos y desesperanzas y esperanzas y horas y minutos y tantas cosas que no podría contártelas en esta vida. Pasé vidas. Pasé países y pasé Guadalupes.

Pisando de nuevo estas calles de Buenos Aires, que tanto han escrito mi zapatos, nos volvimos a encontrar físicamente y a conocer. Los dos viajeros, amigos y escritores; si es que nos podemos definir así. Él tiene más derecho al título con un libro publicado y otros dos escritos por ser materializados.

¿Ahora? Amigos. Amigos que se juntan para escribir y que escriben el uno sobre el otro. De esos que frente a una loca propuesta como irse 50 días a la casa del otro dicen que sí. De esos que frente a un pedido de escribir algo sobre Buenos Aires para un blog con un nombre que exhala una promesa de reencuentro, dicen que sí. Buenos amigos.

Buenos Aires según un extranjero

Así es como llegan sus palabras, en ese lunfardo tan estadounidense (me niego a decir americano), sobre la ciudad que me vio crecer. Así es como me decidí a compartírtelas con una modesta traducción mía que deja un poco que desear.

Sólo voy a agregar que se va a extrañar la compañía y el constante click click de las teclas creando un futuro libro. Días de paseos, de charlas sobre el extranjero, fotografías, edición y escritura en cuadernos negros. Cuadernos iluminados por el sol que se filtra por la ventana de algún café viejo y con historia, de esos que Buenos Aires conserva como si se tratara de un asunto de identidad.

Lo demás que se los cuente él en el cuarto libro.

Buenos Aires para un extranjero

BUENOS AIRES: FOR GUADA, by G. B. Absher

She wanted me to write something about Buenos Aires.

That’s all she asked of me, and a part of me wishes she’d been a bit more specific because I don’t know exactly what to write.  The best I can do is tell you what Buenos Aires is to me.  For that, I need to say why I’m here.  I came here to write.  I always go places to write – I went to write in Paris and I went to write in Bali – but never about where I am, more of where I’ve been.  I went to Paris to write about traveling around Europe.  I went to Bali to write about living in Paris, and I came here to write about winter.  Not here, but in California.  That was the plan.

Let me say this: I don’t think leave my home to travel anymore.  I did that once in after university, I backpacked around Europe, the same old that everyone does.  Trains and backpacks and a handful of days in each city.  I don’t do that anymore.  Everyone travels.  There’s nothing really truly unique about it, not that I’m trying to find something unique, it’s just not what I want.  I don’t to sight-see, I’ve done that, and I’ve seen that, and I wanted to see something new.  I want to know what it’s like to live in a city that’s not my own.  I want somewhere new to become routine.  I stayed in Paris for two months, and Bali too, and I’ve been here in Buenos Aires for fifty days.  Sure, I know a pair of months is hardly enough to call a place home, but it’s all I can afford for myself, I don’t have a lot of money, and what I’ve learned from flying to these different places is that it takes about a month for a city to become routine.  To feel comfortable.  I guess I do it all for the backdrop now.

Buenos Aires para extranjeros

So what is Buenos Aires.  To me, a man from Los Angeles with no spanish tongue?  I can certainly say with authority in my mind that it’s marvelous.  It’s Paris with a twist and more grit.  It’s a sprawl, sprawling enough so that one needs to get a solid hold on the bus system to really know it, so it’s kind of like LA too, but with a different passion and landscape and much more color and flowering and decoration (I really do enjoy the look of the buses here), and a sense of the past that I always love to see in a city.  The old buildings and the bronze in the parks.  San Telmo and Retiro and Recoleta, and even parts of Palermo.  Clogged sidewalks and subways like New York.  Brickwork and stone like London.  In short, Buenos Aires is every city in the world, and at the same time its own little crystalline gemstone.  The skyscape of tall skinny buildings, flats stacked on flats next to nothing, and  then nothing, and then another stack.  A good view of the city makes the eyes dance more than any city I know, and it’s immediately recognizable and wonderful and makes me never want to sit still, but always be on the move, on my feet, exploring.  I’m a walker, and this city’s made for it, and I love it.

Buenos Aires según un estadounidense

Through the weekend markets, past the midnight milongas all of it, and the colors and graffiti and, my god, the beautiful women that breathe life into the city concrete and the thick humid air.  There’s something about Argentine girls that, more than anything else, make me wish desperately that I spoke even passable spanish so that I could talk to them.  I wish I knew tango so that I could dance with them at night and hold them close.  They’ve got more fire than Parisians, more spark, like a wild flame, burst of fireworks compared to a cold french cigarette.  Women made for bright love and smoldering passion in a certain disparity not unlike my own.  We’re akin, me and this city, and there’s a feeling in me that I must return one day.  Under any pretext or context or circumstance, and a solid grasp of the Spanish language.  If not for the women, at least for the meat cooked over hot coals.  Take a metaphor out of that for me please.  Something beautiful and sexual.  Like this city.

Buenos Aires según un yanqui

BUENOS AIRES: PARA GUADA, por G. B. Absher

Ella quería que escribiera algo sobre Buenos Aires. 

Eso es todo lo que me pidió, y una parte de mí desea que hubiera sido un poco más específica, porque no sé exactamente qué escribir. Lo mejor que puedo hacer es decirte lo que Buenos Aires es para mí. Para ello, tengo que contar por qué estoy aquí. He venido para escribir. Siempre voy a lugares para escribir – fui a escribir a París y fui a escribir a Bali – pero nunca sobre donde estoy más que sobre dónde he estado. Fui a París a escribir sobre mi viaje por Europa. Fui a Bali para escribir acerca de la vida en París, y vine aquí para escribir sobre el invierno. Aquí no, el invierno en California. Ese era el plan.

Permítanme decir esto: No creo que deje mi casa para viajar nunca más. Lo hice una vez después de la universidad, viajé como mochilero por Europa, a la misma edad que todo el mundo lo hace. Trenes y mochilas y un puñado de días en cada ciudad. No me dedico a eso ahora. Todo el mundo viaja. No hay nada realmente única al respecto, no es que esté tratando de encontrar algo único, es sólo que no es lo que quiero. No lo hago para ver las atracciones turísticas, lo he hecho, y las he visto eso, y quería ver algo nuevo. Quiero saber lo que es vivir en una ciudad que no es la mía. Quiero un lugar nuevo para convertirlo en rutina. Me quedé en París durante dos meses y en Bali también, y he estado aquí en Buenos Aires durante cincuenta días. Claro que sé que un par de meses es apenas suficiente para llamar a un lugar hogar, pero es todo lo que puedo pagar por mí mismo, no tengo mucho dinero, y lo que he aprendido de volar a estos diferentes lugares es que se tarda alrededor de un mes en que una ciudad se convierta en rutina. Para sentirse cómodo. Supongo que todo esto lo hago por el telón de fondo.

Buenos Aires antigua

Entonces, ¿qué es Buenos Aires? ¿Para mí, un hombre de Los Angeles que no habla la lengua española? Ciertamente puedo decir, con autoridad en mi mente, que es asombroso. Es París con un toque y más fortaleza. Es una expansión, expansión suficiente para que uno necesite conseguir un aferramiento sólido en el sistema de autobuses para realmente conocerlo, así que es algo así como LA también, pero con una pasión diferente y paisaje y mucho más color y la floración y la decoración (realmente disfruto del aspecto de los autobuses aquí), y un sentido del pasado que siempre me encanta ver en una ciudad. Los viejos edificios y el bronce en los parques. San Telmo y Retiro y Recoleta, e incluso partes de Palermo. Aceras obstruidas y líneas del metro como en Nueva York. Ladrillo y piedra como en Londres. En resumen, Buenos Aires es todas las ciudades del mundo, y al mismo tiempo su propia pequeña cristalina piedra preciosa. El paisaje de altos edificios flacos, pisos apilados en pisos junto a nada, y luego nada, y luego otro montón. Una buena vista de la ciudad hace que los ojos bailen más que cualquier otra ciudad que conozca, y es inmediatamente reconocible y extraordinario y me produce nunca querer quedarme quieto, siempre estar en movimiento, de pie, explorando. Soy un caminante, y ésta ciudad está hecha para ello, y me encanta.

descubrir Buenos Aires

A través de los mercados de fin de semana, más allá de las milongas de medianoche, todos eso, y los colores y el graffiti y, Dios mío, las mujeres hermosas que dan vida al hormigón de la ciudad y el espeso aire húmedo. Hay algo acerca de las mujeres argentinas que, más que cualquier otra cosa, me hace desear desesperadamente al menos saber un poco de español para poder hablarles. Ojalá supiera tango para bailar durante la noche y sostenerlas cerca mío. Tienen más fuego que las parisinas, más chispa, como una llama salvaje, un estallido de fuegos artificiales en comparación con un cigarrillo francés frío. Mujeres hechas para un amor y una pasión ardiente en una cierta disparidad no muy diferente a la mía. Tenemos almas parecidas, yo y esta ciudad, y hay un sentimiento en mí de que tengo que volver algún día. Bajo ningún pretexto o circunstancia o contexto, y con un sólido conocimiento del español. Si no fuera por las mujeres, por lo menos por la carne cocida a las brasas. Tomen una metáfora de esto por favor. Algo hermoso y sexual. Como esta ciudad.

viajar a Buenos Aires

G. B. Absher, Brian para los amigos, tiene un blog y un libro publicado, ambos en inglés. El blog se llama Wild Card Cards. El libro pueden comprarlo en: A Mid-Summer’s Daydream. Consta de la versión impresa y la electrónica.

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11 comments

  1. Guadaaaaaa…GUADAAAAA. Cada vez que te leo pienso en por qué no te leo más seguido. DIOS. Te amo (?). Amo cómo escribís. Re que acá solo escribiste un párrafo pero igual…

    » Pasé días felices, días de llanto, días de sangre y huesos rotos y desesperanzas y esperanzas y horas y minutos y tantas cosas que no podría contártelas en esta vida. Pasé vidas. Pasé países y pasé Guadalupes.»

    Esa sola frase ya me dijo mil cosas. La terminé de leer y me agarró un nervio (?) y me quedé imaginando su historia y todo y a los cinco minutos retomé la lectura…nada.

    Y lo que escribió él…bueh…jaja AY BASTA.

    Soy tu grouppie.

    • ANGIEEE!!!! GENIAAAAA!!!!! Me siento realizada, si te tengo de grouppie a vos siento que llego a la luna el mes que viene. Posta. Sos la única que me re divierte y me lees???? Naaahhh (acá se me fue el estilo a la m…). 😀 gracias por los cumplidos y por el comentario y por todo todo!!!!! Estoy en días complicados y me hiciste feliz. A mí me gusta como escribís vos, ME ALEGRA EL DIA. Ahora que ando con más tiempo vuelvo a leerte. Besototote y por muchas aventuras angiesticas más!!!! (y a ver si coincidimos en un punto del mapa el próximo año!!!!). 🙂

  2. Cómo que es la única que te lee?….. Esto se resume así, en la carnicería de mi barrio venden CHORIZO BOMBON, ya sabemos quien es quien en éste relato y al Estadounidense éste hay que negarle la entrada al país, si vuelve se come todos los asados que encuentre y ahora piensa chamuyarse a todas las mujeres. Qué lindo loco pa´reencarnarse

    • jajajaja Comentario comprometedor (?). Lo de negarle la entrada creo que ya lo están tramitando para ver si deja algo de comida para los demás (?). Quizás en una de esas se nos permite elegir y nos reencarnamos en un Brian… que por cierto está por ser llevado a Londres por una señorita (????). No sé cómo hace pero se las arregla para dejar a todos/as contentos/as. Un grande.

  3. hola por que las argentas se entregan tan facil a los norteamericanos y europeos? en todos los viajes siempre me llamo la atencion esa cuestion aclaro no lo digo mal.
    saludos

    • jajajajajajajaja No sé si venía con insinuación o no pero me dio risa Beto. Pasa lo mismo en cada país con los extranjeros, llama la atención lo diferente. Y además no me parece que «tan rápido», en todo caso igual de rápido que con alguien que te gusta mucho de tu país.

  4. Un grande G.B!!! Coincido con él en muchas cuestiones. Y vos Guada, siempre contás con algún as bajo tu manga para seguir sorprendiendo. Hasta pronto!

  5. gracias por responder de todas formas lo preguntaba por que se entregan siempre con hombres de paises
    importantes nunca con nadie de la region.

  6. guuuuauuuuuuu…me caló muy hondo ese relato sobre Bs As…dio en el blanco ..es lo que siento por esa ciudad. BRILLANTE lo escrito BRILLANTE Buenos Aires. Lo tomo prestado y lo compartiré en mi facebook porque he leído y recorrido sus calles, pero nada tan acertado como lo que acabo de ver. SUBLIME.
    GRACIAS !

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